Prometió que iba a poner todo de su parte, que lucharía con todas sus fuerzas hasta el final, y lo cumplió. Sordo encaraba la última etapa del Rallye de Francia con 9"5 de desventaja sobre Ogier después de que Ogier le arrebatase el liderato en la tarde del sábado. El cántabro decidía arriesgar, montaba ruedas blandas para el primer bucle del domingo, y una única rueda de respuesto. Y la apuesta le salía bien. Entre la niebla de los primeros tramos, disputados a primera hora de la mañana con mucha humedad en el asfalto, Sordo le quitaba 6"3 a Ogier en sólo dieciséis kilómetros.
La proeza aún parecía posible si se repetían esos cronos a mediodía. Pero, en el segundo bucle, el sueño se convirtió ya en imposible. Las gomas duras que había elegido el francés funcionaban mejor conforme el Sol fue calentando el asfalto. Dani, que tuvo una pequeña excursión en una zona de tierra, no fue capaz de recortarle ningún segundo a Sébastien en los dos tramos previos a la súperespecial. Tal vez era pedirle demasiado a un coche como el MINI John Cooper Works WRC, que ha nacido hace dos días, como aquél que dice. Pero, de todas formas, el fin de semana que nos brindó Sordo, el rallye que se marcó en Francia, fue para recordar.
"Es increíble. Ha sido fantástico terminar segundos, especialmente si tenemos en cuenta que solo llevamos cuatro rallies con el MINI WRC Team. Este resultado sin duda sirve para aumentar aún más nuestra motivación ante el próximo Rallye de España", ha explicado Dani. Dentro de unas semanas en Salou toda la afición española estará con él, animándole desde la cuneta para intentar entre todos que ese sueño que a punto estuvo de conseguirse en Francia se convierta en realidad, por fin, en casa.