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Thierry Neuville se dio un buen susto en una carrera de autos locos organizada por Red Bull en las calles de Bruselas...
Para contribuir al espectáculo, el joven piloto flamenco se puso a los mandos de una carrilana decorada para la ocasión con el mismo diseño que el Citroën DS3 WRC que lleva en el Mundial de Rallyes. Neuville iba encantado, como un protagonista más de la fiesta, saludando al público presente con una sonrisa de oreja a oreja, inclinándose hacia el volante para intentar coger más velocidad...
Cuando, al llegar a una curva artificial a izquierdas con mucho peralte, como las de las competiciones de skeleton, la rueda delantera derecha de la carrilana salió por los aires, el artefacto volcó, y tanto Neuville como su acompante sufrieron un impacto lateral en la cabeza contra el suelo...
Afortunadamente, los dos ocupantes salieron indemnes y sonrientes, como si el incidente hubiese sido una parte del espectáculo. Pero menos mal al casco. Sino la broma podría haberles costado un disgusto...