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Este año en el IRC han florecido dos talentos prematuros, dos jóvenes de veintidós primaveras, con el apoyo de sendos equipos nacionales a sus espaldas, que, en su segundo año en el Intercontinental Rally Challenge, han dejado patente tener el talento necesario para pasar de promesas a realidades: Andreas Mikkelsen y Thierry Neuville. Esas demostraciones podrían allanarles el camino hacia lo más alto...
En el caso de Neuville, ese chico con cara de buen estudiante que en 2010 logró un podio en el Rallye de Ypres, se ha consagrado este año como un gran especialista en asfalto, y ha sumado dos perlas a su palmarés que brillan con luz propia: ganar el Tour de Corse y el Rallye de Sanremo con apenas veintidós años, es algo que no está al alcance de cualquiera.
Después de consagrarse en la isla de Napoléon, Malcolm Wilson le ofreció hacer un test sobre asfalto con un Ford Fiesta RS WRC, pero su contrato con Peugeot se lo impidió. Fue su victoria en Italia, en un desenlace final donde demostró tener la madurez necesaria para saber aguantar la presión, la que terminó por poner en valor al joven Neuville, que, a partir de entonces, pasó a ser el foco de varios equipos de primer nivel.
El pasado fin de semana en Chipre, a pesar de su inexperiencia en tierra, no se amilanó y salió dispuesto a pelear por el campeonato. Es más, se colocó líder del rallye después del segundo tramo; pero, en el tercero, el alternador de su coche le dejó tirado... No pudo pelear hasta el final por un título que finalmente se adjudicó su quinto Andreas Mikkelsen; pero, el domingo por la mañana, se desquitó ganando en la Golden Stage, ante pilotos con mucha más experiencia en ese terreno como Hänninen o Kopecký, lo que le valió para mostrar, una vez más, el talento que corre por sus venas. Ahora, todos esos renglones que ha ido acumulando a su argumentario, podrían tener su recompensa.
Skoda y Volkswagen
Según ha publicado la Prensa belga en los últimos días, Neuville ha recibido una potente oferta tremendamente atractiva por parte del Grupo VAG: por un lado, para correr el próximo año tanto el IRC como la Copa del Mundo S2000 con un Skoda oficial, y, por otro, para empezar a formar parte del proyecto en el que está trabajando Volkswagen con la vista puesta en el Mundial de 2013.
Se trata, por tanto, de un programa muy potente, que permitiría coger experiencia y adquirir mucho ritmo a un piloto muy joven que tendría ante sí la posibilidad de empezar a subir escalones, a toda prisa, hacia su gran objetivo: el Campeonato del Mundo de Rallyes.