Mientras Toyota continúa cosechando victorias y podios en el WRC - y, cuando el Balance of Performance se lo permite, también en el WEC - el mundo ‘real’ sigue girando. Y es aquí donde se están llevando a cabo una serie de factores que pueden llevar, directa o indirectamente, a que la actual era de dominio del fabricante nipón en el WRC llegue a su fin eventualmente,
El pasado viernes 8 de mayo la marca presentaba su informe de beneficios del año fiscal 2026 - del 1 de abril de 2025 al 31 de marzo de 2026 - así como sus previsiones para 2027. En ellas, pese a que sus ventas de coches de calle han aumentado en Japón, Estados Unidos y Europa (aunque en este caso, de manera muy leve, un 1%), sus beneficios se han venido abajo. Hablamos de unos beneficios netos de 3,8 billones de yenes, que equivalen a unos 20.634 millones de euros.
Lo que parece una noticia positiva implica, en realidad, que han dejado de ganar un billón de yenes (5.431 millones) menos que en 2025 - y esto es siempre preocupante para inversores y juntas directivas, de quienes dependen decisiones a nivel global. No solo eso, sino que para 2027 (año fiscal que ya han empezado, ahora con su nuevo CEO Kenta Kon) se prevé que sus beneficios caigan de nuevo, situándose 3 billones de yenes (16.290 millones de euros), unos 4.344 millones menos.

Esto tiene varias causas e implicaciones. Esa pérdida de este último año fiscal se debe a que los aranceles impuestos por Estados Unidos les han costado unos 7.603,4 millones de euros - literalmente, de no ser por la administración Trump, hubieran ganado más de 5 billones de yenes en ingresos netos. Por otro lado, esa estimación financiera para 2027 se ve afectada notablemente por los efectos de la guerra en Irán y la situación en Oriente Medio, que afecta tanto al mercado de allí como a las exportaciones que se realizan desde Japón, que hasta el auge de China era el país mayor exportador a nivel mundial.
Es decir, dos situaciones diferentes tomadas desde el despacho oval de la Casa Blanca han golpeado a las cuentas del gigante nipón. Como también han afectado duramente a todos los fabricantes alemanes (algo menos a Mercedes pero sí al grupo Volkswagen, lo que ha supuesto un mazazo más para Porsche en tiempos recientes. Pero, ¿esto que tiene que ver con los rallies?
Muy sencillo: esto lleva a que Toyota, en los próximos cinco años, vaya a diversificar más sus ganancias. Además de su negocio principal, abrirá vías de desarrollo tanto en coches voladores como en transporte marítimo. También desarrollará robots, tanto para aplicaciones industriales (descargar camiones con piezas que se necesiten para las fábricas de coches) como para otras aplicaciones (transporte de material sanitario por ejemplo).

Esta diversificación lleva a que, tal como dijeron literalmente en la rueda de prensa, Toyota ya no podrá destinar ‘dinero infinito’ a sus actividades en competición. Seguirá corriendo por ahora, tanto WRC como WEC como otros campeonatos (Super GT, Super Fórmula, Super Taikyu y su colaboración con Haas en Fórmula 1, entre otros ejemplos), pero hay otros frentes en los que centrarse para lograr de aquí a 2030 el objetivo de duplicar su rentabilidad financiera de un 10% actual a un 20%.
Para 2027, está por ver si Hyundai, M-Sport o cualquier preparador (incluyendo RMC/RFEdA) es capaz de darles caza con el nuevo reglamento. De entrada habrá que ver si entran como Toyota o como Gazoo Racing directamente, dado que en la misma rueda de prensa recordaron la estrategia de cinco marcas del grupo (Daihatsu, Toyota, GR como marca independiente, Lexus y Century como su propia ‘Anti Rolls-Royce’). Aún así, su verdadera fuerza, como han demostrado en rallies y circuitos, está en lo efectivo que puede ser su equipo humano.
Recordemos otro caso: ¿por qué cae Lancia? En efecto: por motivos económicos. La historia de la marca italiana se apagó después de que FIAT adquiriese Alfa Romeo de manos del IRI (Instituto per la Ricostruzione Industriale) en noviembre de 1986. Durante los siguientes años Lancia alcanzó su máximo esplendor, pero cuando llegaron tiempos de ‘vacas flacas’ dentro del grupo, fue la primera damnificada, comenzando un declive que le llevó casi a desaparecer (solo vendiendo el Ypsilon anterior en Italia). Ahora Lancia ha retornado y parece rumbo a volver a la élite del WRC en años venideros.