45 años han pasado desde el último Gran Premio de España disputado en Madrid, por aquel entonces en un Circuito del Jarama que se mantenía a la vanguardia de la competición. Ahora, y con el nuevo Madring apunto de estrenarse, Red Bull Racing ha llevado a cabo una de sus espectaculares campañas de promoción.

Usando los talleres del Metro en Canillejas como centro de operaciones, Red Bull puso en marcha un RB8 V8 como el que usó Vettel en 2012 para sorprender sobre el subterráneo de Madrid, atravesando paradas como la de Estadio Metropolitano o Feria de Madrid.
Con unas ruedas metálicas de casi 30kg construidas a medida para adaptarse a los railes del Metro, Patrick Friesacher, piloto de Minardi a finales de los 90 y habitual en estos ‘shows made in’ Red Bull, fue el encargado de domar los casi 750cv de potencia del motor Renault en uno de los espectáculos más sorprendentes que las mentes pensantes de la estructura afincaba en Inglaterra han sacado a la luz en estos últimos años.
"Hacer realidad esta hazaña supuso un auténtico reto de ingeniería. Fue necesario desarrollar una compleja adaptación técnica, nunca antes realizada, que permitiera al monoplaza circular sobre la infraestructura ferroviaria, transformando un Fórmula 1 diseñado para competir sobre el asfalto en un vehículo capaz de enfrentarse a un entorno completamente diferente", apuntan desde el comunicado oficial.
Por su parte, el propio Friesacher añadió, "ha sido una experiencia increíble. He tenido la suerte de vivir muchas experiencias junto al equipo Heritage, pero conducir un F1 sobre las vías de metro ha sido surrealista. Es genial poder añadir "conductor de Metro" a mi currículum".