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Todo el equipo Volkswagen está trabajando al cien por cien para hacer del Polo R WRC una máquina ganadora desde el minuto uno. Y trabajando en esa empresa se encuentra también uno de los rostros más relevantes en el nuevo proyecto de la marca alemana, nustro Bicampeón Carlos Sainz.
El piloto madrileño se desplazó estos últimos días a Almería para sumarse al primer programa de tests del Polo en tierra que había iniciado el equipo el pasado lunes con Sébastien Ogier. Carlos se sentó junto al joven galo para tener una primera percepción de las reacciones del coche desde dentro; todo un privilegio para el chico de Gap, que de crío contemplaba desde las cunetas del Montecarlo la estampa del piloto español. Después, le llegó el turno de coger el volante al 'Matador'...
Sobre un tramo muy roto y pedregoso, Sainz completó una intensa jornada de pruebas en su primera toma de contacto con un WRC de última generación. El madrileño, que, durante sus años en el Mundial, se granjeó la fama de ser uno de los mejores pilotos probadores de la historia del campeonato, sumó junto a Ogier cerca de 700 kilómetros en el contador del Polo antes de que Depping concluya el intenso programa de pruebas mañana -domingo-. "Queda mucho trabajo. Aún es pronto para sacar conclusiones, aunque parece que va bien", señaló Sainz al 'AS'.