Nueve segundos y medio. Esa es la renta con la que cuenta Ogier respecto a Dani Sordo al término de la segunda jornada del Rallye de Francia. Una ventaja muy justa si consideramos que aún quedan seis tramos por delante; cómoda teniendo en cuenta el ritmo tan ajustado al que se está rodando en cabeza. O al revés...
En la última especial de la mañana, la más larga del día, Sordo superaba a Ogier, que se había colocado primero tras el pinchazo de Solberg, y retomaba el liderato con el que había partido desde la asistencia a primera hora. El cántabro parecía que sería capaz de aguantarle el pulso al Citroën en el segundo bucle. Pero, por la tarde, el piloto galo ha echado el resto.
Ha atacado a fondo, a pesar de ser el único que puede sumar puntos para Citroën en el campeonato de marcas, teniendo en cuenta que su compañero Loeb se retiró ayer; se ha llevado el scratch en cuatro de los cinco tramos disputados después del almuerzo -tan solo ha cedido en la segunda pasada por el largo, en el que nuevamente Dani ha sido más rápido que él-, entre ellos la súperespecial de Mulhouse, donde se ha movido entre las aceras y el mobiliario urbano como un avezado conductor de policía en una persecución, y, en tan solo tres kilómetros, ha sido capaz de calzarle 2"5 a Sordo.
El chico de Gap ha acabado la jornada con 9"5 de ventaja sobre Sordo, el piloto español al que ha sustituido en el equipo Citroën este año, ese chaval de Cantabria que este fin de semana anhela darle el primer triunfo al nuevo heredero de la tradición de MINI, repetir la gesta de Bernard Béguin, brindar a la afición española su primera victoria en el Mundial, un sueño por el que lleva luchando muchos años. Mañana deberá seguir luchando con todas sus fuerzas. Difícil, pero no imposible.