"Seb" sigue siendo el rey

Ogier se sali

"Seb" sigue siendo el rey

Nacho Villar

Fotos: Press

Las rápidas especiales de las montañas de León no sólo fueron el escenario donde vimos debutar sobre tierra a los nuevos WRC. También constituyeron la escenografía en la que asistimos por primera vez a un duelo muy esperado que está llamado a protagonizar muchos titulares: el de dos franceses, dos tocayos que militan en un equipo galo como Citroën, Ogier y Loeb, aprendiz y maestro, promesa y consagración.

Los dos pilotos del doble chevrón destacaron en cabeza sus DS3 WRC nada más comenzar la prueba azteca. El primer día los dos estaban ya solos al frente de la general, separados del mundo, luchando por una victoria que sólo podía decantarse en favor de uno. El sábado al delfín le tocó abrir carretera, y en tan solo dos tramos, "Seb", que salía justo por detrás, le calzó veinte segundos, golpe de moral de una figura que quiere demostrar su talento al que aspira a ser su sustituto.

Pero en el quinto tramo del día saltó la sorpresa. La caja de cambios del Citroën DS3 WRC nº1 se negaba a pasar de tercera velocidad. Entonces se hizo efectiva la máxima de que al lado de todo gran piloto hay un gran navegante: Daniel Elena demostró que además de su habilidad para cantar las notas a un siete veces Campeón del Mundo también sabe lo suyo de mecánica, y se las ingenió para solucionar el problema en el selector del cambio empleando una pieza procedente del parachoques trasero del DS3... y funcionó. Loeb y su copiloto pudieron seguir en carrera, aunque con una penalización de cincuenta segundos que permitía a Ogier poner de nuevo líder con una ventaja de 24"1 que "Seb" se encargó de reducir a 10"5 al término de la jornada. El domingo se viviría el último round.

Para la última jornada a Ogier le tocaba de nuevo abrir carretera. Por delante le esperaban alrededor de sesenta kilómetros cronometrados en los que debía mantener a raya a Loeb, para ello tenía carta blanca por parte de Quesnel, un privilegio del que otros no gozaron en el pasado, se le presentaba la oportunidad de demostrar su valía doblegando al maestro, al Campeón.

Pero el hambre de victoria le volvió a vencer como en los tres últimos rallyes de 2010. El esquiador de Gap se salía de la carretera en el primer tramo del día, arrancando una rueda y teniendo que poner pies en polvorosa cuando estaba a punto de culminar un fin de semana sobresaliente a nivel personal y grupal. Seguro que en Citroën muchos se acordaban de un español muy obediente que siempre aflojaba cuando los jefes se lo pedían...

A partir de entonces Loeb dio por ganada de nuevo la partida de ajedrez, se anotó dos puntos más en las pantallas del Power Stage cuya victoria consoló a Hirvonen, y se apuntó su primera victoria con el Citroën DS3 WRC, su quinto triunfo en el Rallye de México, un nuevo tanto a su favor en un duelo callado que promete depararnos muchas historias. El próximo escenario serán los caminos del Algarve portugués, donde la promesa se coronó por primera vez la pasada temporada. Este año es posible que sea precisamente allí donde se anuncie la llegada al Mundial de unos nuevos colores con los que tal vez el maestro decida vestirse para su definitiva consagración junto al que fue su padrino hace años, cuando era él, todo juventud, quien se esforzaba por ser el mejor, por hacerse un nombre que a la vuelta de los años se escribe ya con letras de oro, de rey.