Sébastien Ogier acaba de hacer historia. El piloto galo ha marcado el mejor tiempo en la primera especial del Mundial que ha disputado el nuevo Volkswagen Polo R WRC; sin duda, un debut inmejorable para la montura que acaba de estrenar la marca alemana, que, como vemos, está empezando a despuntar nada más aterrizar en el campeonato.
Ogier ha sido el más rápido en los 37,10 kilómetros de la primera pasada por Le Moulinon-Antraigues. A pesar de que el asfalto estaba prácticamente seco y él ha calzado neumáticos de clavos, al igual que Loeb, el chico de Gap ha conseguido cruzar la meta con 3"7 de ventaja sobre el Citroën DS3 WRC de su antiguo compañero de equipo.
Tras ellos, a 20", se han clasificado los otros dos pilotos de la marca del doble chevrón, Sordo e Hirvonen, igualmente con clavos en sus neumáticos. Los Ford Fiesta RS WRC de Novikov, Hänninen y Neuville, que, al contrario que sus rivales, han decidido montar dos ruedas con clavos y otras dos sin ellos, se han clasificado a continuación, en un estrecho margen de 4".
Tras ellos ha entrado Latvala, octavo en su primer tramo con su nuevo Volkswagen Polo R WRC a 33"6 de su compañero de equipo, a pesar de llevar la misma estrategia de ruedas que Ogier. Tras él se han clasificado el Citroën DS3 WRC de Bouffier, los Ford Fiesta RS WRC de Ostberg -debutante en este rallye- y Prokop, y el Skoda Fabia S2000 de otro neófito en el Monte-Carlo, el joven finlandés Esapekka Lappi, que, de momento, es el más rápido de su categoría a pesar de haber dañado una rueda en esta especial.