Tras muchos meses de trabajo, al fin la FIA ha desvelado la pieza que faltaba en el puzle de la nueva era: los Rally2 que pelearán en la categoría principal junto a los nuevos coches WRC27. Oficialmente denominados como Rally2-WRC-Kit, una serie de mejoras homologadas en conjunto aerodinámico con las que podrán pelear con los sucesores de los actuales Rally1 en las dos próximas temporadas.
Vamos con todas las preguntas que ahora quedan en el aire. La primera está en los propios coches WRC27, que siguen llevando este nombre, ni Rally1, ni World Rally Car ni otra cosa. Un nombre que sigue pareciendo provisional y que, de momento, solo hemos visto en desarrollo lo que Toyota ha dejado entrever, más las iniciativas de otros preparadores independientes, como Project Rally One o, por supuesto, RMC Motorsport.
La segunda está en el hecho de que sólo podrán homologarlo los fabricantes registrados en el campeonato, lo que por un lado lleva a esperar kits para los Toyota, Hyundai y Ford Rally2 y que tanto Skoda como Lancia (Stellantis Motorsport) se vean más motivados aún a inscribirse como fabricantes. Algo que el campeonato agradecerá después de estar desde finales de 2019 solo con tres logos diferentes en la clasificación de constructores del WRC.

Habrá que ver, y no será posible comprobarlo hasta ya empezada la temporada (puesto que Monte-Carlo es un rally demasiado atípico como para tomar referencias reales), el equilibrio real entre WRC27 y Rally2-WRC-Kit. Por tanto, han de hilar finos con unos kits que recibirán la homologación apenas unas semanas antes.
Un equilibrio entre dos categorías de coches diferentes compitiendo entre sí… ¿os suena de algo? Se parece ligeramente a lo que vemos en el Mundial de Resistencia (WEC) entre los LMH y los LMDh. Unos, con desarrollo íntegro de parte del fabricante, otro como una solución más asequible (partiendo de chasis evolucionados de LMP2), pero que al final se han ido equiparando a base del siempre polémico Balance of Performance (denominado oficialmente Equivalence of Technology). Además, para 2030 en el WEC se unificarán en un reglamento común, en esencia una evolución del LMDh. Queda por ver el horizonte más allá de 2028, por tanto.

Con respecto al Balance of Performance, en Revista Scratch hemos hablado directamente con la FIA acerca del tema en más de una ocasión - teniendo en cuenta el arma de doble filo que acaba siendo, su casi imposible aplicación en rallies y lo que puede afectar, hasta el punto de motivar la salida de un fabricante como pasó con Porsche en 2025. La postura de la FIA declara ser totalmente ‘anti-BoP’ para el WRC, pero con dos categorías y la constante evolución que implica un campeonato mundial - y el consiguiente gasto de evolución, a veces desencadenando una espiral de costes - toca ser escépticos hasta cierto punto.
Aunque el puzle se ve más claro, de momento sigue habiendo bastantes piezas sin terminar de encajar - dejando a un lado cómo afectará el desarrollo de estos WRC Kit a los Rally2 normales, no ya en WRC2 sino en campeonatos nacionales, además de los jokers que se homologuen para uno u otro en años venideros. Tanto en los TCR como en otras categorías hemos visto, en el presente y el pasado, el peligro de convertir una categoría de carreras cliente en categoría mundial - y recordemos que los WRC27 montan motores Rally2.

Categoría de carreras cliente llevada a mundial, espiral de costes… son peligros que la FIA aprendió, o debería haber aprendido, de los Kit Car - los de verdad, los originales. Estos Rally2-WRC-Kit, técnicamente hablando, serán también Kit Car al basarse en un kit. No nos harán vibrar con su plasticidad o con sonidos de 2.0 atmosférico, eso se queda en el pasado (o en el Europeo de Históricos), pero sí apunta a que se ha dado un paso con una nueva era que debería dar mucha emoción en los tramos. Ahora falta avanzar en la cuestión de promotor para generar interés en más fabricantes.