Olivier Quesnel siempre ha mostrado a la prensa un discurso lacónico y conciso que tenía como principales sustentos la mesura y los intereses de la marca. Sin embargo, en unas recientes declaraciones sobre la próxima temporada, el francés se muestra como una persona que, aún consciente de que tendrá que tomar decisiones comprometidas en el futuro, las afronta con entusiasmo y valentía.
Respecto al séptimo título que ha logrado su primer alfil, Sébastien Loeb, Quesnel se ha deshecho en elogios hacia el alsaciano diciendo que su nueva corona "es la prueba que confirma su extraordinaria carrera y también significa que será el mejor piloto de rallyes del mundo y toda una leyenda". Sin embargo, el Director Deportivo de Citroën también se ha atrevido a aventurar que sumar un nuevo entorchado "será más complicado, pero él (Loeb) es especial y sabemos que puede hacerlo"; de hecho cree que esa dificultad es la razón por la que Loeb seguirá el próximo año en el WRC, "porque sabe que no será fácil ganar otra vez, y creo que será un gran reto que le motivará todavía más", explica el responsable de las actividades deportivas del grupo PSA.
¿Tal vez vea Quesnel como principal rival de "Seb" el próximo año precisamente al que será su compañero y tocayo, Sébastien Ogier?. De momento Olivier lo que ha dicho es que "a principios de temporada (Loeb y Ogier) estarán al mismo nivel, y estoy seguro que el próximo año será emocionante porque estamos muy sorprendidos con lo que ha conseguido Ogier este año, incluso él lo está. Tendrá más seguridad y más experiencia la próxima temporada, y él sabe muy bien lo que puede conseguir". De estas palabras se puede desprender que Quesnel sabe de antemano las intenciones de su "protegido": ir a por el título. Pero aún así se muestra encantado de tener a dos franceses dentro de su mismo equipo, parece un hombre decidido a encarar con valentía su destino y el de su equipo.
A lo mejor es que las órdenes de mesura y jerarquía que hasta ahora recibía el segundo piloto de Citroën han cambiado con la llegada de un nuevo hombre. Ogier ejerce ya un rango tal dentro del equipo Citroën que no le hace falta andarse con medias tintas; en el pasado Rallye de Francia dijo que iba a ir a fondo para medirse con Sordo e intentar seguir a Loeb, y al final se la pegó. El año que viene a lo mejor también le dejan correr cuanto le plazca. Es la patente de corso de la que le permiten gozar sus dos victorias de esta temporada. De todas formas, a Quesnel no le vendría mal pedir consejo a Corrado Provera: él ya sabe lo que es tener en el mismo equipo a dos franceses ganadores jugándose la victoria.