El Rallye de Suecia ha sido el lugar donde se ha producido la prematura consagración del Volkswagen Polo R WRC, un vehículo prácticamente neonato que ha estrenado su palmarés en su segundo aparición oficial en el Campeonato del Mundo de Rallyes. Todo ello gracias a una actuación magistral sobre la nieve de Escandinavia por parte de Sébastien Ogier, que se ha erigido, gracias a esta demostración de poderío, en gran favorito al título mundial.
El piloto galo ha dominado con manifiesta autoridad durante todo el fin de semana frente a su tocayo y ex compañero en Citroën, Sébastien Loeb. El de Gap ha sumado su primera victoria en el Rallye de Suecia, convirtiéndose así, junto a Seb (2004), en el único no nórdico capaz de ganar una prueba que siempre ha sido, tradicionalmente, coto privado de los pilotos de la Europa del Norte.
Además, gracias a su triunfo en la Power Stage, Ogier se ha situado como nuevo líder del campeonato por tres puntos de diferencia sobre Loeb (que no estará en la próxima cita del calendario, el Rallye de México) y veintidós respecto a Mads Ostberg, tercero en tierras suecas con su Ford Fiesta RS WRC por delante de Jari-Matti Latvala, Thierry Neuville y Juho Hänninen.
Los fríos e inhóspitos bosques suecos se han convertido durante este fin de semana en una auténtica alfombra roja para Ogier y Volkswagen. Como muchos preveían, la marca alemana ha irrumpido en la escena del Mundial luciendo un nivel muy alto desde el principio. Pese a su más que prometedor inicio de temporada, desde la dirección del equipo prefieren seguir pecando de prudencia. Ciertamente, aún falta por comprobar qué rendimiento ofrecerá el Polo R WRC sobre tierra. La primera prueba del año en esa superficie tendrá lugar a comienzos de marzo, en un rallye igualmente peculiar por la altitud de sus tramos como México. Así que quizá sea más conveniente esperar a Portugal para extraer conclusiones más fundadas. Pero, desde luego, la máquina alemana ha pasado en seguida de ser una mera promesa a convertirse, por méritos propios, en una verdadera realidad.