Ogier no tiene por qué esconder sus intenciones. En su segundo año con un WRC está haciendo una temporada sin tacha logrando resultados que pocos podían esperar, goza de gran predicamento en el equipo Citroën, donde correrá como segundo piloto oficial la próxima temporada... Por todo ello, el de Gap puede permitirse reconocer abiertamente, como ha hecho hoy, que en el Rallye de Francia, donde volverá a defender los colores del equipo Junior, va a arriesgar más de lo normal -por si su pilotaje habitual no fuera ya lo suficientemente extremo- con un claro objetivo: intentar poner en apuros al hombre de casa, a su compatriota Sébastien Loeb: una osadía con la que tal vez pretenda pulsar la reacción de su tocayo con vistas a las ya aseguradas luchas intestinas que les involucrarán cuando ambos piloten los Citroën DS3 WRC oficiales en el próximo Mundial.
Ogier también ha dicho que quiere mejorar su rendimiento sobre asfalto, una superficie en la que aún tiene margen de mejora. El ganador de los rallyes de Portugal y Japón de este año ha añadido que su objetivo para esta temporada es conseguir el subcampeonato que ocupa actualmente, y que, por tanto, no puede permitirse un solo error, pues Jari-Matti Latvala está al acecho.