Pese al considerable trabajo llevado a cabo antes de esta primera cita del año sobre asfalto, los Ford no están teniendo la suerte de su lado en las montañas del Rallye de Bulgaria. Si ayer no eran capaces de seguir el ritmo de los Citroën, hoy han metido la etapa en la primera asistencia del día decantándose por montar un neumático duro cuando en realidad los primeros tramos presentaban bastantes humedades.
Esta decisión les ha pasado factura, pues en el primer tramo, que era el que más mojado estaba, tanto Hirvonen como Latvala se han dejado más de un minuto respecto al scratch de Loeb, viéndose adelantados por el Citroën C4 WRC de Sébastien Ogier. En el segundo, que estaba más seco, la pérdida ha sido moderada, pero el siguiente, que era donde esperaban recuperar parte del tiempo perdido en el primero, se ha tenido que anular dejando a los finlandeses con dos palmos de narices.
"No hay duda de que es un desastre. Estamos utilizando el mismo sistema de recogida de datos meteorológicos usada en rallyes anteriores, y por desgracia no han detectado la lluvia localizada. En el parque de asistencia estuvimos debatiéndolo largo y tendido, y teníamos gente fuera. No se nos ha proporcionado la información correcta y hemos tomado la decisión con los datos que teníamos. No hay duda de que eso ha sido un gran error. El daño ya está hecho. Y ya está. Hemos desperdiciado cualquier posibilidad de mejorar nuestras posiciones", se lamentaba Malcolm Wilson.