Los rallyes mixtos que tan en boga están últimamente no son un invento reciente. De hecho éste era el formato que otrora caracterizaba al Rallye de Sanremo en tierras de la Liguria. Sin embargo, este esquema, que pareció quedar desterrado hace quince años aproximadamente cuando el condimento aventurero y extremo que había caracterizado siempre a los rallyes se sustituyó por un aroma comercial y mediático que, años después, parece haber ido en detrimento de la especialidad; se está relanzando últimamente. Iniciativas atrevidas como éstas, que aportan aire fresco a ese inmovilismo que, desgraciadamente, lleva instalado desde hace varias temporadas en una especialidad que se ha distinguido por su heterogeneidad, siempre son bien recibidos.
El pasado año los organizadores del Rallye de Chipre, caracterizado siempre por la dureza de sus tortuosos caminos, se atrevieron a trazar la primera etapa sobre tramos de asfalto, que los pilotos abordaron con reglajes y ruedas de tierra, lo que exijió un cambio drástico en la conducción. Aunque al término de la jornada se acumuló mucha suciedad en las carreteras que obligó a un importante trabajo de limpieza por parte de la organización, la iniciativa gustó.
Este año, el RACC, en un alarde de ambición y valentía, ha querido incluir innovaciones en el esquema del Rallye Catalunya-Costa Daurada, que se había mantenido estático prácticamente desde su primera edición en 2005. Así, después de recorrer miles de kilómetros por los caminos de la zona interior de Tarragona, siempre con las imágenes de los mejores Costa Brava de antaño en la memoria, diseñaron una primera etapa mixta, con tramos que contemplaban varios cambios de trazado, de tierra a asfalto, y viceversa; un constante frenesí que obligaba a los pilotos a variar su filosofía de conducción de un momento a otro. En definitiva, cambios que buscaban ante todo el espectáculo y la diversión del público, en favor de la igualdad y la competición entre los pilotos, aunque al final acabara ganando el de casi siempre....
El propio Sébastien Loeb, a la postre vencedor por sexta vez consecutiva de la cita mundialista española, ha aplaudido este nuevo esquema recuperado por el RACC. El Campeón del Mundo ha destacado la belleza de las especiales y cuánto se ha divertido recorriéndolas. Aunque sabe que no todos compartirán su opinión, "Seb" ha apoyado el esquema de correr un día sobre tierra y otros dos en asfalto. También ha dado la idea de incluir zonas de asfalto en las pruebas de tierra como el pasado año en Chipre, donde, dicho sea de paso, también ganó.