La actuación de Latvala en la recta final del campeonato está siendo toda una semblanza del buen compañerismo. Paradójicamente, Jari-Matti está cuajando quizás sus mejores actuaciones de la temporada en estos últimos rallyes, precisamente, cuando ya no tiene opciones de ganar el título. Esa baza aún la mantiene Hirvonen. Y, por ello, el piloto de Tuuri se está teniendo que sacrificar, y de qué manera, a favor de su compañero: le cedió la victoria en Australia, penalizó a propósito en Francia para dejarle la tercera posición, y, en España, hizo la misma operación.
Latvala estuvo luchando por el liderato el primer día hasta que un pinchazo le alejó de Loeb, pero, en los tramos de asfalto del sábado, marcó más scratch que nadie -tres- y acortó distancias con el galo, demostrando que su actuación en Francia, a raíz de su excursión por la hierba (vídeo), no había sido un mero espejismo; sino que, realmente, ha mejorado mucho su pilotaje sobre la superficie que era, hasta ahora, su talón de Aquiles. No obstante, llevando a Hirvonen por detrás, se sabía previamente que, tarde o temprano, la actuación de Jari-Matti acabaría quedando en agua de borrajas, como finalmente ocurrió...
Tal y como hiciera en Francia, el finlandés siguió marcando su ritmo el domingo hasta que, en el penúltimo tramo, penalizó dos minutos para que Hirvonen heredase la segunda posición, y cediese únicamente siete puntos con Loeb que se convirtieron en ocho tras la Power Stage. El peor de los males... Esa diferencia es la que separa al finlandés del francés a falta del Rallye de Gran Bretaña. Todo se decidirá allí. Con la impagable ayuda que está recibiendo de parte de Latvala, más le vale a Mikko ganar el campeonato...