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Desde las primeras crónicas del año sobre el Campeonato de Finlandia hemos venido destacando la figura de un chico finés llamado Esapekka Lappi. No es para menos. Con la falta de savia nueva de la que adolecen nuestros Nacionales en la parte alta de la tabla, que un joven de tan solo 21 años tenga la oportunidad de completar un programa con un Ford Fiesta S2000, y, sobre todo, sea capaz de liderar un certamen estatal de la envergadura y el nivel del finlandés, por si fuera poco, con pleno de victorias hasta la fecha -entre ellas en rallyes como el Arctic de Laponia, donde ha sido el más joven de la Historia en ganarlo-, no es de extrañar que la figura de un piloto como Lappi llamara poderosamente nuestra atención.
Indagando en su trayectoria descubrimos que Esapekka, natural de Naarajärvi, hacia la zona sur del país, se inició en el automovilismo dentro del mundo del kárting, disciplina que abandonó después de conseguir varios éxitos en cuanto cumplió 16 años, la edad necesaria para poder empezar a correr rallysprints -en Finlandia les permiten participar en esta modalidad desde el año en que van a superar las quince primaveras; en solitario, sin copiloto, disputan, habitualmente en dos ocasiones, un tramo único de escasa longitud que tan solo pueden reconocer en bicicleta o a pie-, donde destacó desde el principio, cosechando 21 victorias antes de obtener la licencia de conducción necesaria para poder empezar a correr rallyes propiamente dichos. En 2010, Lappi dio el salto al Nacional Finlandés con un Honda Civic, terminando tercero en la general de 2RM, y, al año siguiente, además de cumplir el servicio militar -obligatorio todavía en países como Finlandia o Noruega-, siguió cogiendo experiencia al volante de un Citroën C2 R2 con el que sumó tres triunfos dentro de su categoría.
Esas credenciales le hicieron ganarse una plaza dentro de la AKK Driver Academy, un programa de formación creado por la Federación Finlandesa de Automovilismo (AKK) y encomendado en manos de Risto Mannisenmäki -ex copiloto de Tommi Mäkinen-, que pretende entrenar como profesionales y formar en múltiples facetas (pilotaje, alimentación, idiomas, técnica, preparación física, relaciones públicas, etc.) a los pilotos finlandeses más talentosos para hacer de ellos futuros Campeones, para intentar mantener, en definitiva, la tradición de un país, cuna de pilotos de leyenda, donde los rallyes son el deporte rey, que lleva sin cosechar un título Mundial desde que lo hiciera Grönholm por segunda vez en 2002; pero, curiosamente, y a pesar del ejemplo de Esapekka, sin obsesionarse con el factor de la edad (de hecho, los otros dos integrantes de la escuela, Korhonen y Pajunen, rozan ya la treintena).
Desde finales del pasado año, Lappi pertenece también a Even Rally, una agencia noruega que se dedica a gestionar la carrera deportiva a todos los niveles (programa deportivo, esponsorización, managing, imagen... de hecho, el lema que aparece en la web de Esapekka es "Look good, feel goog, drive even -en alusión al nombre de su agencia- better", toda una declaración de intenciones que resume la filosofía y el método que envuelven a su carrera) de prometedores talentos de la especialidad, en la que también figuran el hijastro de Henning Solberg, el joven sueco Pontus Tidemand (21 años, cumplirá los 22 el próximo diciembre), competidor de la WRC Academy y líder del Nacional de su país con un Skoda Fabia S2000, y el piloto oficial de Skoda-UK, joven apuesta de Volkswagen y vigente Campeón y líder del IRC, Andreas Mikkelsen (23 años), cuyo apoderado es, precisamente, el director de la empresa.
Por todos esos precedentes, y las sensaciones que nos transmitió Lappi a pie de cuneta cuando tuvimos ocasión de verlo en directo hace unos meses -qué ímpetu, qué brío, qué agresividad, qué decisión a la hora de acelerar y engranar marchas, casi un autómata-, creíamos que el joven finlandés podría dar la campanada en el Rallye de Finlandia, donde tenía programado participar dentro del SWRC con su Ford Fiesta S2000 como piloto anfitrión invitado por la organización, en lo que iba a representar su primer gran compromiso internacional. Pero, siendo sinceros, en los tramos de su país, Lappi desbordó nuestras expectativas. Y, probablemente, también las de muchos.
En cronos de Ogier
El joven finés se colocó en cabeza de su categoría en la segunda especial, y, en la siguiente, la última del jueves, superó, incluso, los tiempos de los Fabia S2000 de Volkswagen, en manos de dos pilotos de primer nivel como son Ogier y Mikkelsen. Con el abandono de Paddon en el segundo tramo del viernes, Lappi se quedó liderando el SWRC en solitario, mostrando a continuación, con sólo 21 años, el desparpajo y, sobre todo, el talento necesario para enrolarse en una lucha al segundo contra monsieur Ogier, al que llegó a tener a tan solo 0"3.
El francés no estaba dispuesto a dejar que un jovenzuelo como Lappi le sacara los colores, forzó la marcha, el chico, todo ambición, efervescencia juvenil en estado puro, le intentó seguir; y, en el noveno tramo, cuando dominaba el SWRC con mano de hierro, habiendo marcado hasta entonces todos los scratch disputados ese día, tuvo un toque contra una piedra que provocó una avería en la dirección asistida, obligándolo a abandonar en la décima especial cuando aventajaba a Andersson en casi un minuto.
Pero, como su deber, más que conseguir el triunfo en la Copa del Mundo S2000, era dejar patente su talento ante los ojos de la escena mundialista, el sábado se reenganchó con la misma mentalidad atacante, y volvió a registrar los mejores cronos del SWRC, y a rodar por delante de Mikkelsen y muy cerca de Ogier, al que llegó a superar en la primera pasada por Ouninpohja, donde marcó el noveno crono absoluto, mejorando los tiempos de algunos WRC como los de Atkinson o Ketomaa, y endosándole en la segunda acometida la friolera de 35" al Proton del que, a la postre, fue el vencedor de su categoría, un piloto de la experiencia de P-G Andersson.
Para aquellos que todavía no conocieran su nombre, Lappi estuvo soberbio, majestuoso, en los tramos de su país, reivindicándose, a sus 21 años, ante la flor y nata del Mundial, en un terreno reservado sólo a los mejores como es Finlandia. Aún le queda mucho camino por recorrer: ganar experiencia, foguearse, conocer rallyes internacionales, rodarse en asfalto... Pero, desde luego, las mimbres son excelentes. Esapekka Lappi. Anoten ese nombre. Apunta a Campeón.