El Sibiu Rallye, celebrado este fin de semana en Rumanía, ha marcado el inicio de la segunda mitad del ERC, cuya temporada se dividió a primeros de año en dos partes a efectos de puntuación. Pero la verdad es que poco ha importado que el certamen haya inaugurado una nueva estación: en la práctica, el color del paisaje sigue siendo, al menos de momento, el mismo que lleva imperando en la escena europeísta -literalmente- desde que comenzó el año...
En un rallye más bien anodino, con ausencias destacadas como la de Craig Breen o la de Robert Kubica, Jan Kopecký ha vuelto a encaminarse, según lo previsto, hacia el primer peldaño del podio por cuarta vez en lo que llevamos de año, cumpliendo de nuevo la máxima -solo rebatida hasta la fecha por Bouffier en Córcega- que le adjudica la victoria de antemano cada vez que se planta en la salida de un rallye del Europeo (ampliable a todo el continente si tenemos en cuenta su reciente triunfo en el Bohemia).
Para no romper la costumbre, el checo aprovechó los problemas que sufrieron Bouffier y Delecour en el cuarto tramo de ayer (viernes) para acceder al liderato; eso sí, una vez situado en esa posición no ha habido nadie capaz de echarle el guante en todo el fin de semana.
Con Bouffier fuera de juego desde el segundo bucle, un rumano de adopción con acento francés -lógicamente, Delecour- se postulaba como la gran alternativa para hacer frente a Kopecký. Pero los años no pasan en balde... y, aunque ayer a la noche espoleó las ilusiones de muchos de los que quedaron prendidos del talento, del carácter, que exhibía en sus buenos tiempos, al final, para desilusión de la afición y de las autoridades locales, la lógica se ha impuesto y el francés, a sus años, no ha sido capaz de hacer frente en la segunda etapa con su Peugeot 207 S2000 de Munaretto a todo un contingente oficial como el de Skoda, personificado, claro, en la figura de Kopecký.
Así que el checo ha terminado consagrándose con facilidad en su debut en los caminos rumanos, donde ha guiado su Fabia S2000 hasta lo más alto del podio (por delante de Delecour y del Subaru Impreza R4 del japonés Arai) como ya había hecho el año anterior su antiguo compañero de marca Andreas Mikkelsen. Un triunfo, este cosechado en Rumanía, que confirma, a un mes vista del Barum, para vanagloria de la afición checa, y de Skoda, que esta sí está siendo, por fin, la gran temporada internacional del hombre de la casa, de Jan Kopecký.