Queda claro que este año Petter Solberg está logrando reencontrarse consigo mismo y con su pilotaje, olvidar la mala racha que atravesó durante sus últimos años en Subaru, y volver a estar en la pomada del Mundial. Sin embargo, pese a que los resultados le van acompañando, el noruego está sufriendo en sus propias carnes los efectos colaterales de ser piloto privado: gracias a esta condición puede hacer más test que sus rivales, pero no le queda más remedio que buscar sponsors y apoyos por su cuenta para poder estar en la línea de salida de cada prueba.
El director de su equipo, Ken Rees, ha reconocido que "el presupuesto total que necesitamos no lo tenemos cubierto". Por ello, aún no tienen confirmada su presencia en todos los rallyes -seis- que restan por celebrarse de aquí a final de año. "Seguimos robando a Pedro para pagarle a Pablo, y de alguna manera vamos a intentar llegar a final del año de esta manera. Carreras como la de Bulgaria ayudan mucho, pero tenemos que mantener este rendimiento, y no es nada fácil. Petter sigue trabajando duro en el presupuesto, pero vamos a cruzar los dedos para llegar a final de la temporada".
Aún así, Rees tiene la confianza puesta en que Solberg pueda lograr una victoria antes de que concluya la temporada, lo que sin duda reforzaría la imagen del noruego a la hora de recabar apoyos para correr el año que viene. "Hay seis carreras por delante y acabamos de demostrar que somos competitivos en asfalto. Está claro que no será nada fácil quedar por delante de Sébastien Loeb, pero podemos estar allí y si hay algún desliz... También hay rallyes de tierra que le gustan a Petter, como Finlandia, Japón y, especialmente, el Rallye de Gran Bretaña. En los seis próximos rallyes llegará una victoria".
Es una pena que pilotos punteros como Solberg tengan que verse en esta tesitura, algo que hace unos años era impensable en el Mundial. Pero los tiempos están cambiando, y ya el mismísimo Quevedo vislumbró hace cuatro siglos que "poderoso caballero es don dinero".