Fiambal

El madrile

Fiambal

Nacho Villar

Ha vuelto a ocurrir. La historia se ha repetido y Sainz ha caído presa de la dureza del terreno de Fiambalá. Esta vez no ha sido el cauce de un río lo que se ha cruzado en su camino, sino una de esas pequeñas dunas que forman parte de una extensión de arena blanca que se antoja infinita.

Hoy Carlos salía abriendo carretera y era consciente que debía dar el golpe de efecto, ese arreón determinante que frenara el avance de Al-Attiyah; pero no ha podido ser... Cuando el español se iba abriendo paso con dificultades entre la viscosa arena grisácea daba un volantazo y cogía el camino equivocado, encontrándose subido a una ligera cresta en la que el Touareg quedaba empanzado, las ruedas girando en el vacío, como un ave indefensa que ha caído presa en la trampa del cazador: el desierto.

Al-Attiyah le adelantaba y se ponía primero en pista. Sainz lograba salir del embrollo, pero los problemas iban en aumento, pues erraba en la navegación y tenía que pasar como buenamente podía una balsa de arena muy blanda que se empeñaba en engullir al Touareg. Pero afortunadamente el madrileño salía airoso de la situación y encontraba por fin la senda correcta.

Nasser también se perdía en el camino hacia el final de la etapa, pero llegaba a la meta en cuarta plaza a espaldas de De Villiers, ganador del día, y de los BMW de Holowczyc y Peterhansel, que tuvo un comienzo de etapa movidito. Sainz concluía la jornada en quinto lugar con el cambio roto para terminar de redondear un día de infortunios... con más de nueve minutos de retraso con Al-Attiyah, del que ahora le separan 12´37" en la general.

Faltan tres etapas, la de mañana con más de seiscientos kilómetros cronometrados. Puede pasar de todo. Aún hay mucha tela que cortar. Estamos contigo, Matador.