Este es el porvenir que le veo al Rallye

Es una de las disciplinas del Motorsport con mayor dificultad de control del público

Este es el porvenir que le veo al Rallye

Claudio García

Fotos: wrc

Que no es la primera decisión ni la más importante en el contexto de la pandemia, es una obviedad. Que es un tema secundario y con poca relevancia dentro de la crisis sanitaria, también. Pero es lo que me atañe en referencia a lo que puedo publicar y, por tanto, sobre ello opino.


Como todo en la vida, cada condición, decisión o situación, cualquiera que sea, tiene unas consecuencias. Una parte buena, y otra que no lo será tanto. Un yin y un yang.


Las competiciones o disciplinas deportivas que se desarrollen en un recinto cerrado, tendrán un espacio de actuación acotado sobre el que se podrán aplicar unas u otras medidas para controlar o limitar el contacto y la proximidad entre las personas asistentes. 


Esto en los rallyes no ocurre. O al menos no en los tramos cronometrados. 


El campeonato del mundo, por tratar la punta del iceberg, y aunque lógicamente esto sea extrapolable a cualquier ámbito geográfico de menor escala, se ha visto tocado y casi hundido por la pandemia. El calendario se ha visto reducido -aún de forma no definitiva- a un puñado de pruebas que ni siquiera se sabe si será merecedor de coronar a un campeón.


El deporte, a la par que el resto de la vida, está volviendo a reanudar su marcha con aquellas medidas de contención que exige esta nueva normalidad. Aquellos que tienen una mayor facilidad de retransmisión por celebrarse en recintos o espacios cerrados, se verán algo menos afectados. 


¿Cómo se puede limitar el contacto entre personas en un rallye con tres, cinco u ocho tramos diferentes de diez kilómetros? O de cinco, o aunque sea de dos kilómetros.


Entiendo que se acotarán las zonas de público, y se establecerán todas las medidas oportunas para que el deporte pueda seguir su curso adaptado a la situación. Pero, realmente, creo que el porvenir del rallye depende de los aficionados, entre los que me incluyo. Como todo, en general. Pero repito que éste es el tema que me atañe y por ende sobre el que escribo.


En nuestras manos está que seamos un deporte en el que haya una masificación con malos hábitos que provoque una mayor limitación de asistencia, o incluso la prohibición de la misma, con todo lo que publicitaria y económicamente ello conlleva. O que, por el contrario, sepamos darle ese aliento que los rallyes necesitan para poder seguir con vida, ahora, que su respiración está más mermada que nunca a causa del virus.