Cuando todo parecía perdido, la mala fortuna que en el pasado les arrebató su oportunidad acabó aupando a lo más alto a Elfyn Evans y Scott Martin, nuevos campeones del mundo de rallyes. El dúo británico ya daba por perdida su corona tras comprobar cómo la limpieza en la Power Stage favorecía a quienes salían por detrás de ellos, pero un error final de un Oliver Solberg al ataque acabó llevándoles hacia el sueño de toda una carrera: su ansiado título del WRC.
La presión de Solberg fue intensa durante todo el fin de semana, pero el pinchazo de Evans en la matinal del domingo les hacía perder el poco margen del que disponían, jugándose todo en una especial bonificada en la que quien quedase por delante acabaría llevándose el campeonato.
Elfyn Evans y Scott Martin anotaron su referencia, por detrás de Neuville y de un Pajari que también apuraba al máximo sus opciones. Pero cuando llegó el momento de Oliver Solberg y Elliott Edmondson, el tiempo se paró. Los aspirantes partían con todo hacia la meta, marcando un ritmo infernal hasta que, a 300 metros de la llegada y con el título casi en las manos, un error de cálculo les llevó a irse largos y salirse del camino, perdiendo toda la renta ganada en los casi siete kilómetros anteriores y enterrando toda opción al triunfo.

En ese momento, Gwyndaf Evans, padre de Elfyn, estalló en júbilo ante la incredulidad de su hijo, que no podía creer que ahora sí, y pese a todo el sufrimiento, ya era campeón del WRC. Las lágrimas de Solberg y la emoción de Evans cerraron así un 2026 que siempre será recordado gracias a una lucha final con un auténtico desenlace de película.
“Todavía no me lo creo del todo, después de un último día tan intenso, hemos conseguido el campeonato. Sabíamos que iba a ser complicado e intentamos darlo todo hoy, pero hubo una limpieza enorme en la primera etapa. Conseguimos recortar algo de tiempo en la segunda, pero al inicio de la tercera había piedras por todas partes e intentamos abrirnos paso, pero pinchamos enseguida. Entonces tuvimos que darlo todo en la Power Stage", comentaba Evans.
“Fue una bajada complicada, así que estaba bastante seguro de que no había hecho lo suficiente y Oliver venía más rápido hasta que tuvo ese percance cerca del final. Me da pena por él y por Elliott porque hicieron un fin de semana increíble. Pero no solo ganamos ahí, fue el resultado de todo un año de trabajo y creo que es un campeonato del que estar orgullosos. Es un alivio después de haber estado tan cerca tantas veces, y tengo que agradecer a mucha gente su apoyo a lo largo de los años, especialmente a Scott y al equipo”, afirmaba orgulloso y agradecido el vigente campeón del Mundo.