Todavía no hemos superado el desenlace del Rally de Cerdeña. Y mira que suelen pasar cosas en el Wolf Power Stage de la prueba sarda, una que tanto nos encanta y que hemos estado presente en tantas ediciones. Imposible olvidar aquella de 2019, en la que Dani Sordo llegaba a meta y era él mismo el que le decía a la reportera a final de tramo que Ott Tänak tenía problemas, de manera que la victoria era para él y Carlos del Barrio.
Termina de esta manera la desesperada búsqueda por el título de Elfyn Evans, quien al fin es campeón mundial junto a Scott Martin. Se ha medido ante todos los ‘cocos’ de la última década, dos veces perdió el título ante Ogier y esta vez tenía que defenderse del relevo generacional. Pero la constancia se premia - o se debería premiar cuando las cosas se hacen bien - y al fin tendrá el mérito y reconocimiento. Que ya lo tenía, a título personal, de todos los que hemos estado viéndolo crecer durante más de una década, primero en el entorno M-Sport (junto Tänak precisamente) y después en Toyota.

Si el nivel de Solberg en estas últimas pruebas hubiera sido el de todo el año, no cabe duda de que el título hubiera sido suyo hace tiempo. Pero no lo ha sido. Da la impresión de que lo ha aprendido y está armando las piezas del puzle, tanto en su cabeza como en sus manos, para ser campeón en el futuro. Ha estado a literalmente dos curvas de serlo, pero jamás debe uno subestimar la arena de las playas sardas o el coletazo que puede dar un coche en una zona bacheada. Aún así, el espíritu ‘Mr. Hollywood’ no ha disminuido en absoluto de una generación a otra.
Evans ya tiene al fin un título, al igual que Thierry Neuville, Colin McRae, Richard Burns y otras grandes leyendas. Solberg tendrá más oportunidades - como las tendrá Sami Pajari y esta hornada de pilotos que vienen pegando fuerte. Sin olvidarnos de todos los que pueden subir a la máxima categoría el año que viene con el cambio de normativa: Yohan Rossel, Nikolay Gryazin, el campeón de WRC2 este año Robert Virves… y, por supuesto, los dos talentos españoles que más nos han hecho disfrutar en WRC2, Alejandro Cachón y Jan Solans, junto a Borja Rozada y Rodrigo Sanjuán respectivamente. Con el nuevo reglamento y la era que está por venir (pese a todos los interrogantes que no se resolverán hasta ir a los Alpes en enero), hay talento de futuro en el WRC. Un futuro incierto, por cómo se está moviendo el mundo y el propio reglamento, pero como haberlo, lo hay.

Ya sabemos lo que va a hacer Toyota, lo que harán Project Rally One y M-Sport en conjunto con Ford. Queremos ver más preparadores, la forma definitiva del Rally1 de RMC/RFEDA y lo que decidirá finalmente Hyundai, quienes le han dado más sustos a Toyota en el WEC con el primer año de Genesis que esta temporada del WRC. Veremos qué pasa con el futuro de Fourmaux, de Neuville… y de un Dani Sordo que pudo haber hecho muchísimo más en Cerdeña de no ser por todos los infortunios ocurridos desde el shakedown. Ojalá le veamos de nuevo y ojalá ver más con Patricia Sáiz a las notas, quien debutaba a nivel mundial en este rally.
De quien hay que despedirse es de estos coches, que vimos por primera vez en 2022. Aquellos primeros años fueron un desastre con un invento híbrido que se puede resumir en aquel ‘lo barato sale caro’, quedando claro una vez más que los rallyes son espectaculares con prototipos de chasis tubular, una aerodinámica de órdago y tecnología punta… pero que, al final, siendo más ‘simples’ la fórmula funciona mejor. Los coches de 2027 lo serán, pero el resultado final de esa mezcla de Rally2, Rally2 con kit y Rally1 con motor de Rally2 con más brida… tardará en ver si funciona, ya que el siempre particular Montecarlo no va a ser una vara de medir real. Pero, por fracaso que haya sido en ciertos aspectos esta normativa, el final que ha tenido es de cine. De Hollywood, casi.

Y también hay que despedirse del propio Rally de Cerdeña dentro del WRC, ya que el Rally di Roma Capitale tomará su lugar el año que viene. A priori. Y decimos esto porque nos consta de fuentes cercanas desavenencias entre el club organizador y ACI Sport, además de que Cerdeña va a defender su gran evento del motor con uñas y dientes hasta el tiempo de descuento y más allá si hace falta. Con esta edición, así como la de 2025 que a nivel logístico dejó encantadísimos a la FIA, desde luego Cerdeña se ha labrado a pulso su estatus de leyenda del Mundial. Con permiso de San Remo, por supuesto.