Desmadre. Desastre. Caos. Son traducciones posibles para la definición que el propio Kalle Rovanperä, en su despedida del WRC, hizo del Rally de Arabia Saudí. Un rally que dio espectáculo, sin duda, pero no como los pilotos hubieran deseado para finalizar la temporada 2025. Y, en el caso de Rovanperä (y por ahora también de Ott Tänak), de su periplo en el campeonato.
No es algo que no se viese venir: en cuanto se echó un ojo al rutómetro, muchos dentro del WRC empezaron a ver que iba a ser más próximo a una etapa del Dakar que a un rally propiamente dicho. Además, los que hayan visto imágenes de rallies del MERC (Campeonato de Rallies de Oriente Medio) ya se podían hacer una idea. Eso sí, tratando de solucionar los temas de los recortes que se suelen ver en pruebas del certamen regional FIA.
En ese sentido, ha sido un rally todo lo opuesto al Islas Canarias: una ruta dakariana versus uno de los mejores rallies de asfalto de todo el mundo, un rally sin apenas espectadores frente a uno abarrotado en cada tramo, un rally que tuvo emoción hasta el final frente a uno donde un piloto aplastó sin piedad de principio a fin.
Esa emoción, eso sí, no era por ver quién ganaba, aunque había expectativas en ver a Martins Sesks, Adrien Fourmaux, Takamoto Katsuta o incluso Sami Pajari con opciones claras de ganar por primera vez. Pero los pinchazos (y un error al fichar en el control horario en el caso de Fourmaux) fueron descartando uno tras otro. Al final sería Thierry Neuville, en su último rally como vigente campeón, el que se llevaría los máximos honores - su única victoria del año y la segunda para Hyundai Motorsport.
Que estuvo interesante el rally sí, eso no se pone en duda. Pero muchos espectadores coincidirán en que ha habido finales de temporada mucho más épicos incluso en la historia reciente del WRC. Y ojo, no todo es (tan) malo en este Rally de Arabia Saudí - la experiencia de aquellos que han estado allí trabajando tiene un sabor positivo con muchas palabras favorables.
Ahora bien, el hecho de que pocos dias antes se celebrase, sobre tierra y nieve, el Roger Albert Clark Rally en Inglaterra. Un rally de más de 500 km de longitud con tramos míticos del Rally de Gales/Rally RAC/Lombard RAC/ como quiera uno llamarlo, como Myherin, Dyfnant, Sweet Lamb o Hafren. Newcastleton, Pundershaw o una versión recortada del temible Ae, utilizados en pruebas nacionales a menudo, con el colofón final: el tramo 'The Bigger One', con unos brutales 64,37 km de longitud.
No es complicado imaginarse un final del WRC en esos tramos, un final de los de toda la vida. Hubiera sido todo un reto, no hubiera habido más pinchazos que en toda la temporada 2017 como fue el caso. Quizás lo recordaríamos como recordamos los finales de temporada de 1998, 2001, 2003 u otros tantos, y no por las imágenes de flancos agujereados que nos dio Arabia. Por suerte, lo que recordaremos es que en esta temporada 2025 ha ganado, como tiene que ser, tanto el mejor piloto como copiloto en un cara a cara en igualdad de condiciones.
Con Arabia Saudí siendo de nuevo el final de temporada el próximo año, seguramente un final como este sea el que nos espere en 2026, si hay pelea por el título de pilotos o de constructores hasta el final. Será interesante ver los cambios que hace la organización en 12 meses - o si se dejan de saltos como si los Rally1, Rally2 o Rally3 fueran Monster Trucks.