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Duras, probablemente las más duras y amargas de su vida han debido de ser estas últimas semanas para Craig Breen, desde que el sábado 16 de junio, nada más arrancar la última etapa del Targa Florio, sufriese un fuerte accidente en el que perdió la vida su copiloto Gareth Roberts, el inseparable compañero con el que llevaba compartiendo sinsabores y alegrías desde que decidió empezar a correr, el amigo junto al cual había soñado con convertirse algún día en Campeones del Mundo.
A pesar de lo reciente de la tragedia, de su juventud, del duro revés que le ha dado el destino con apenas veintidós años, Breen ha decidido mirar hacia delante y homenajear a Roberts de la mejor manera posible, haciendo lo que más le gustaba al pequeño galés: correr rallyes.
Haciendo de tripas corazón, el joven norirlandés va a regresar a la competición en la próxima cita del SWRC, el Rallye de Finlandia, donde volverá a participar al volante de un Ford Fiesta S2000. Y, aunque el hueco de Roberts nunca nadie lo podrá ocupar, Breen ha decidido llevar por primera vez en el asiento de la derecha al experimentado Paul Nagle, navegante habitual de Kris Meeke.
Tal vez Craig no pueda evitar soltar alguna lágrima cuando se abroche el arnés antes de salir a un tramo y no escuche por los interfonos la voz de Roberts. Pero seguro que, desde allí arriba, el rubio y menudo copiloto galés seguirá y aplaudirá con orgullo las andanzas de su amigo.