El futuro de los turismos continúa en serias dudas, después de varios años celebrándose un TCR World Tour que no consigue traccionar en términos de audiencias. Pese a los esfuerzos de Geely, Hyundai Motorsport y multitud de equipos privados con TCR de Hyundai, CUPRA, Honda o Audi, entre otros, sigue sin levantar cabeza.
Antaño, los turismos fueron una de las disciplinas más vibrantes, particularmente con la reglamentación Superturismo de los años noventa. Aquellos coches con motores 2.0 atmosféricos, de cuatro cilindros y formas similares a los modelos de calle, tenían mucho que ver con los Kit Car de rallyes en muchos sentidos, de hecho estando muy relacionados en más de un caso. Ahora bien, aquella fórmula resultó ser económicamente inviable en cuanto se dispararon los costes.
Tras unos años de bonanza, el reglamento TC1 y TC2 del WTCC resultó ser un caso aún peor a nivel de sostenibilidad, que se rompió por completo cuando Citroën apisonó a Honda, Chevrolet, Lada y demás fabricantes con el C-Elysée WTCC. El campeonato necesitó refrescarse y encontró una nueva vida en los que eran literalmente sus rivales, los TCR. Aunque durante unos años la fórmula funcionó, de nuevo la espiral de costes de lo que siguen siendo coches de carreras cliente, similar a los Rally2, se disparó y complicó mucho la vida del campeonato, adoptando eventualmente la forma actual de TCR World Tour.
Sin una clara situación futura, ahora la FIA lanza una encuesta a nivel global para que los fans puedan enviar su input y tener una idea más clara. Una forma de mostrar transparencia de cara a la galería mientras se trata de resolver un problema que afecta a varios fabricantes de manera directa, además de los campeonatos TCR.
Existen varias problemáticas, evidentemente. Ya no es sólo la cuestión de costes o que el interés de las marcas se haya evaporado a favor de presencia en otros campeonatos. Al contrario que en la era Superturismo, ya no tienen tanto parecido con los modelos de calle de los que parten, con los que los espectadores se identifican o resulten un espectáculo atractivo para el público general.
Muchos campeonatos de turismos se han rendido o bien a TCR o han mutado a campeonatos GT, algunos de ellos incluso desapareciendo por completo. La excepción es el BTCC, un campeonato con mucha tradición que ha sabido mantenerse a flote.