La Escudería Osona se encargó de organizar una nueva edición del Ral·li Esprint de Sant Julià, prueba que tradicionalmente abre el calendario de competiciones en Catalunya. Los 43 equipos inscritos se deberían enfrentar a los icónicos tramos de "La Cantina" (7.26 kms) y "Collsaplana" (8.42 kms) en tres ocasiones cada uno.
Destacaba la presencia varios vehículos míticos, formando una lista de inscritos de lo más variopinta. Los Orriols, padre e hijo, sacaron sus joyas del garaje. Albert, con Manel Muñoz a la derecha, competiría con el Peugeot 206 WRC mientras que Guillem, guiado por Arnau Puntí, haría lo propio con el Skoda Fabia S2000. Los incombustibles Joan Vinyes y Jordi Mercader volvían a subirse al Seat Ibiza Kit Car, mientras que Dani Solà - David Moreno encabezaban una larga lista de Rally2. Al BMW M3 E30 ex-Bassas de "Aikon"-Anna Díaz se le sumaron los de Gaig-Astudillo y los Castañé.
Otra de las sorpresas fue la nieve acumulada el día anterior en el segundo tramo, "Collsaplana". Fue casi imposible no hacer un paralelismo con el Rallye Monte-Carlo que se estaba disputando el mismo día y si le juntábamos los coches anteriormente nombrados el sueño era aún mayor.
En el plano puramente deportivo, Dani Solà y David Moreno no dieron opción alguna a sus rivales. A bordo del Skoda Fabia RS Rally2 de Calm Competició, el osonense logró una ventaja al final del día de 46.3" sobre Toni Forné y Àxel Coronado (Skoda Fabia Rally2 evo). En el tercer escalón del podio finalizaron los Manresa, padre e hija, con el Skoda Fabia R5 de MC Racing.
El triunfo en la clase 2 fue a parar en manos del espectacular Seat Ibiza Kit Car del andorrano Joan Vinyes, mientras que la clase 1 fue para David Morgadas y Mariona Zanini (Citroën Saxo VTS).