Desde que se anunció en verano de 2022, el Bugatti Mistral ha tenido ‘los días contados’. En parte por ser un coche de edición limitada, siendo cada unidad única en su especie, cual lienzo en blanco en el que cada propietario podía plasmar sus propias ideas cual expresión artística. En parte, porque la marca ya aseguró que sería el último coche de su historia en contar con el motor W16.
Este W16 8.0 de cuatro turbos ha acompañado a Bugatti desde su renacimiento de manos del grupo Volkswagen y de Ferdinand Piech. Este, pretendiendo hacer obras faraónicas, hizo del Veyron original su propia pirámide para la posteridad, el primer coche de producción en serie (sin contar one-offs) capaz de superar los 400 km/h. Lo hizo con el Veyron y su motor W16, que entonces daba 1.001 CV de potencia.
Con las consiguientes versiones, como el Super Sport o la llegada de su sucesor, el Chiron, este W16 fue evolucionando hasta entregar 1.600 CV de potencia y 1.600 Nm de par motor como entrega en el Mistral - en esencia, la versión descapotable del Chiron que cuenta con la misma mecánica del Bolide. Un motor brutal en todos los sentidos, tanto que el Mistral es el poseedor del récord de velocidad para vehículos descapotables, unos 453 km/h logrados a finales de 2024 en la pista de pruebas de Papenburg con Andy Wallace a los mandos de aquel Mistral especial que se entregó a su dueño hace apenas unos días durante el Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula 1.

Bugatti dice adiós a su W16 un cuarto de siglo más tarde. Más o menos - y es que, cuando se aseguraba que era el final del propulsor, era antes de crear el programa Solitaire, donde se pueden ordenar coches a medida. Esto implica proyectos como el Bugatti F.K.P. Hommage 2026, un homenaje al Veyron que recupera el W16, de manera que sería técnicamente posible ver más ‘one-offs’ que utilicen este motor que se originó cuando era propiedad del grupo VW.
Y es que, recordemos, el grupo ya no tiene accionariado dentro de Bugatti - o mejor dicho, la familia Porsche ya no lo tiene. Dentro del enrevesado galimatías que es la propiedad de la empresa, Porsche - necesitada de liquidez para afrontar tiempos muy complicados - vendió su parte hace unos meses. Mientras tanto, Mate Rimac continúa siendo CEO de la empresa, centrándose en Bugatti y confiando su propia Rimac a una de sus personas de máxima confianza, Nurdin Pitarević.
El Mistral termina su producción con la unidad ‘Blanc Eternel’, un coche que se inspira en la porcelana de Berlín y toma su color y su acabado - además de tener una insignia que recuerda que es ‘el último de su raza’. Justo llega días después de inaugurarse el taller Le Manufacture, de donde saldrá el Tourbillon. El sucesor del Chiron abandona por completo el W16 para estrenar la nueva invención de la marca: un V16 híbrido de 1.800 CV (1.000 del motor de combustión y 800 de parte de tres motores eléctricos, dos en el eje delantero y uno en el trasero) desarrollado junto a Cosworth.