La lista de inscritos del Rallye Sierra Morena presentaba una estructura piramidal. El Campeón Alberto Hevia venía a lucir su segundo entorchado por las pasarelas cordobesas. Detrás de él, un aguerrido grupo de pilotos tenía ante sí -gracias a los presupuestos o a la rapidez con la que Berti dejó zanjado el certamen- la oportunidad de conseguir un podio por el que todos iban a luchar con todas sus fuerzas.
Y es que la lógica hacía que el triunfo de Hevia quedase zanjado incluso antes de que se diera la salida, como si se tratara de una de esas películas en las que con ver las primeras escenas ya te hueles el final. Pero, en ocasiones, los acontecimientos se salen del guión, y en el primer tramo del rallye, cuando los tiempos se hacían esperar, todo el público enmudeció al enterarse de que Berti se había salido violentamente de la carretera y estaba fuera de la lucha. La especial se tuvo que neutralizar. Todos nos fuimos a dormir conscientes que al día siguiente el protagonismo iba a recaer en los "segundos" del pelotón.
El sábado por la mañana cualquiera podía ganar, aunque los principales favoritos eran los Peugeot 207 S2000 de David Pérez y Jonathan Pérez, aparente guerra "fraticida" por la curiosa analogía de apellidos -que tan en boga están estos días-. Pero desde el primer tramo el cronómetro se decantaba del lado del granadino, cuyo coche lucía lustroso en el cartel de la prueba, y sobre los tramos. El piloto granadino se imponía en el primer bucle y a la hora del desayuno figuraba en cabeza con una ventaja de más de medio minuto sobre Burgo, que tenía muy cerca a Pérez -con problemas en un amortiguador- y a un rapidísimo Suárez.
A mediodía las cosas no cambiaban en cabeza, donde David y su copiloto Alberto Chamorro seguían acoplados a la perfección, marcando la pauta delante de su público, como en un bonito sueño. A espaldas de la pareja andaluza, aunque a un minuto según la hoja de tiempo, estaba Jonathan, que seguía llevando detrás a "Cohete", quien precedía a su vez a un Rubén Gracia que lideraba la EVO Cup en su estreno con el Gr.N+ por delante de Burgo, cuyo coche no estaba funcionando del todo bien, mientras Fran Cima, que etaba sufriendo lo indecible con la bomba de la gasolina.
Por la tarde el piloto lucense, ya con su Mitsubishi EVO X más afinado, se ponía las pilas y adelantaba de golpe a Gracia y Suárez, que estaba dominando con claridad en la Challenge Renault. Mientras tanto, David Pérez seguía disfrutando, saboreando el momento, sin levantar el pié, tan solo en el último tramo, donde dejaba que Burgo marcara el scratch para llegar él con tranquilidad, sin contratiempos, al podium final, a pisar el primer peldaño del cajón en un rallye del Nacional, aclamado por su afición, observado por sus sponsors, acompañado por sus familiares,... Cuando se presentan las oportunidades hay que saber aprovecharlas, y esta vez, quien mejor lo hizo, fue David Pérez.
Finalmente Jonathan fue segundo -aunque confesaba que podría haber estado en tiempo del líder de no ser por los problemas del primer bucle-, seguido de Burgo y Suárez, que, aunque tuvo problemas de frenos, cuajó una actuación excelente. Gracia terminó cuarto y primero de la Mitsubishi EVO Cup, pero el título absoluto de la monomarca nipona fue a parar a manos de Cima, que tuvo que pararse en el último tramo a cambiar de nuevo la bomba de la gasolina, pero pudo, a la postre, culminar su hazaña.