Alberto Monarri ha participado en cinco pruebas del Nacional de Asfalto 2010 con otros tantos vehículos: salió en Villajoyosa con el Opel Corsa S1600, en Cantabria con un Mitsubishi EVO X de RMC, en Ourense con un Nissan 350Z, en el Príncipe de Asturias con el Renault Twingo R2 oficial, y, por último, disputó el Rallye Comunidad de Madrid-RACE con el Subaru Impreza N14 de Promotion Motorsport con el que había disputado la segunda mitad de la temporada 2009.
Alberto llevaba un año sin competir con este vehículo (participó con él a principios del mes de Noviembre en el Rallysprint de tierra de Paracuellos del Jarama), y tan solo pudo realizar una jornada de test la semana del rallye, pero empezó marcando el mismo registro que el Skoda Fabia S2000 de Hevia en el gélido Navafría, lo que le permitió recuperar parte del tiempo perdido en el Circuito del Jarama por culpa de un fallo en el bang-bang, y concluir la primera etapa en cuarta posición.
Monarri ya había adelantado que el sábado iba a intentar ir a por todas, y, en efecto, lo cumpllió. En el primer bucle de la segunda etapa marcó el mejor tiempo en Canencia y Morcuera, llegando como líder al primer parque de trabajo. En la segunda pasada por esas especiales continuó siendo el más rápido, y a falta del último bucle contaba con una ventaja de diez segundos sobre el Mitsubishi EVO X de Pedro Burgo, que parecía ser el único capaz de impedir el triunfo del madrileño.
En la segunda acometida al Circuito del Jarama Monarri se tuvo que ver las caras en la pista con Hevia, experto en estas lides, y acabó cediendo 3"8 respecto a Burgo. Faltaban únicamente por completarse el tramo de El Atazar y un nuevo paso por el Circuito del Jarama, y el cronómetro concedía 6"3 de margen al piloto de Majadahonda. Éste no lo dudó, sabía que tenía que atacar para mantener su ventaja, y, cuando estaba iniciando la bajada final, a escasos tres kilómetros de la meta, se salió de la carretera dañando el eje trasero de su coche y perdiendo sus opciones a la victoria. Aunque pudo reemprender la marcha y terminar la especial se vio obligado a abandonar a un tramo del final. La impotencia hizo que él y su copiloto Alberto Chamorro se deshicieran en lágrimas a su llegada a la asistencia, donde recibieron un caluroso homenaje en forma de aplausos por parte de los integrantes de su equipo y del público. Y es que, aunque finalmente no pudo culminar la hazaña, los tiempos que marcó Monarri con el Subaru Impreza N14 de Promotion Motorsport no pasaron indiferentes.
"Fue una verdadera lástima tanto para mí como para Alberto (Chamorro) y los demás integrantes del equipo, pero hicimos lo que teníamos que hacer. No me valía ser segundo. Pedro estaba corriendo mucho y yo tenía que seguir atacando como había estado haciendo durante todo el día para mantenerle detrás. A poco de la meta de El Atazar nos salimos de la carretera y ahí se acabaron nuestras opciones. No creo que ganar el rallye nos hubiese facilitado las cosas de cara al año que viene, pero habría sido una satisfacción muy grande para mí. De nada vale ya lamentarse. Tenemos que recuperarnos cuanto antes y mirar hacia la próxima temporada", nos comentaba Alberto.