La potencia de su Ford Fiesta RRC (una nueva hornada de vehículos que se mostraron demoledores frente a los S2000 en las apariciones puntuales que realizaron la pasada temporada en el ya extinto IRC y en algunas pruebas del Europeo como el Mille Miglia) y su fotografía de piloto nórdico a la antigua, especialista puro en tierra y nieve -es más, no debutó en asfalto hasta el Rallye de Alsacia de 2010, cuando le estaba disputando el título del SWRC a Xevi Pons; por cierto, con una más que meritoria actuación en la tierra de Loeb- de esos que forjaron su técnica, como manda la tradición de su Finlandia natal, a base de derrapar en los lagos helados y de hacer pie izquierdo en los caminos de la granja familiar con un coche de desguace, provocaron que Jari Ketomaa fuese designado como el gran favorito a la victoria desde punto y hora que anunció su participación en la segunda cita del Europeo, el Rallye Liepaja Ventspils; un nuevo evento en el calendario del certamen continental, basado en un país del Báltico, Letonia, que prometía brindarnos una competición en nieve como mandan los cánones, un Suecia a pequeña escala, vamos, y no ese simulacro de rallye de invierno, con el marrón del barro restándole protagonismo al blanco elemento, en que acabó convirtiéndose, sobre todo en los compases iniciales, por culpa de la escasez de precipitaciones.
Ese halo de favoritismo que envolvía a priori la espigada figura de Ketomaa, enfundado en su mono blanquinegro de DMACK, se acentuó el viernes por la mañana, cuando el finlandés marcó el mejor tiempo en el primer tramo de clasificación de la historia del Europeo; un certamen que, a raíz de su reconversión con Eurosport Events como nuevo maestro de ceremonias, parece tener serias pretensiones de convertirse, verdaderamente, en la segunda división del Mundial.
Pero, pese a esos preliminares, fue encenderse el cronómetro y, de golpe, las luces que enfocaban a Ketomaa se vieron eclipsadas por el intenso resplandor que emitió en el anochecer del viernes la joven figura venida de la Irlanda del Norte por la que ha decidido apostar Peugeot Sport. A lomos de su 207 S2000 asistido por los franceses del equipo Saintéloc, y acompañado por un nuevo copiloto, Craig Breen irrumpió en la escena europea con tres scratch en el bucle iniciático del rallye que pusieron en un brete al teórico favorito, obligándole a ejecutar, irremediablemente, al día siguiente, algún tipo de reacción que apagase el ímpetu del bisoño compatriota de Kris Meeke.
Sin embargo, lo que acabó sucediendo en la mañana del sábado fue que Breen, en un repentino acceso de prudencia, permitió que su rival le enjugase en un solo tramo la desventaja de 10" que había conseguido endosarle a fuego lento en cinco especiales. Y, gracias a eso, Ketomaa no solo logró recuperar la igualdad inicial, sino, a su vez, la moral y la motivación que habían quedado en shock por el impetuoso e imprevisto arranque del joven norirlandés. Suele ocurrir que si haces una concesión y enfrente tienes como principal benefactor a un piloto que está corriendo un rallye única y exclusivamente para ganar, ya no suele haber vuelta atrás. Y así fue como sucedió en Letonia.
Después de que Breen levantase la mano, por la tarde, sobre unos tramos con largas rectas más propicios al motor turbo del Ford Fiesta RRC de Ketomaa, el finlandés convirtió la escueta ventaja -un segundo- que poseía a mediodía en una contundente suma de 12"1 que se antojaba ya insalvable en un rallye rehacio a conceder grandes diferencias por las características de su terreno. Así que, después de acolchar aún más su liderazgo en el primer bucle del domingo, por si las moscas, Jari Ketomaa tenía ya la situación suficientemente controlada como para alzar por fin los brazos y festejar su primer éxito en el Europeo con la tranquilidad de haber conseguido llevar a buen puerto un pronóstico clarividente, que, no obstante, se le puso cuesta arriba en los inicios por culpa de los embates de Craig Breen.
Finalmente, a pesar de un problema eléctrico en la última jornada, el joven norirlandés culminó con un segundo puesto una actuación muy destacada que le acredita como uno de los favoritos al título continental junto a François Delecour, tercero en un rallye con unas características poco propicias para su pilotaje en el que acusó la falta de tests y, sobre todo, una relación de cambio demasiado corta que le obligó a ir al corte todo el fin de semana...
Tan es así que a punto estuvo de birlarle el podio Alexey Luykyanuk, autor de un rallye sin tacha con un Mitsubishi EVO X de Grupo N que le dejó tirado por una avería en el motor a falta del último tramo. Con el abandono del ruso, la victoria en el apartado de Producción pasó a manos del lituano Vytautas Švedas, al que se le hizo demasiado largo el camino hasta la meta; tanto que en la última jornada se vio superado por Jan Cerný -limítrofe al podio en su segunda actuación con su nuevo Skoda Fabia S2000- y por el MINI John Cooper Works Súper Producción del local Raimond Kisiels, beneficiado, a su vez, por el abandono de Plangi Siim.
Una vez concluido este experimento por el Báltico, el Campeonato de Europa va a cambiar el plumas y las botas de nieve por el bañador y la toalla de playa para el próximo Rallye Islas Canarias, el de casa, donde, además de disfrutar de la puesta de largo del Nacional y de las bondades del archipiélago, se esperan que entren en escena novedades muy jugosas para el certamen continental.
Clasificación Final Rallye de Letonia 2013:
1º- Jari Ketomaa (Ford Fiesta RRC)
2º- Craig Breen (Peugeot 207 S2000) +31"0
3º- François Delecour (Peugeot 207 S2000) +2´47"5
4º- Jan Cerný (Skoda Fabia S2000) +3´03"4
5º- Raimond Kisiels (MINI John Cooper Works Súper Producción) +5´46"3
6º- Vytautas Švedas (Mitsubishi EVO X Gr.N) +5´55"7
7º- Aivis Egle (Mitsubishi EVO X Gr.N) +7´39"5
8º- Raul Jeets (Mitsubishi EVO X Gr.N) +8´37"6
9º- Jaroslav Orsák (Mitsubishi EVO IX Gr.N) +8´48"9
10º- Vitaliy Pushkar (Mitsubishi EVO X R4) +9´25"0