Ya es oficial. Robert Kubica ha sellado su idilio definitivo con los rallyes. Por mucho que se especulase con su posible llegada al DTM después de un test que efectuó en Cheste con Mercedes, el polaco ha decidido regresar de forma activa a la competición con un programa internacional debajo del brazo dentro de la disciplina automovilística que más le apasiona desde que era niño. La misma que le permitió volver a experimentar lo que se siente al volante de un coche de carreras un año y medio después del brutal accidente que sufrió en febrero de 2011 en el Rallye di Andora.
Kubica reapareció vestido de piloto a finales del pasado verano, cuando se subió a un Subaru Impreza WRC de First Motorsport con el que se adjució la victoria en el Rallye Ronde Gomitolo di Lana y en el Rallye Città di Bassano. Después de dejarlo un poco arrugado en el San Martino di Castrozza, selló un acuerdo con Citroën para montarse en un flamante C4 WRC que llevó hasta lo más alto en su debut, en el Rallye di Como, antes de que ardiese pasto de las llamas pocos días después, en la recta final del Rallye du Var, cuando un error de su copiloto a la hora de cantar una nota detonó en un fuerte accidente que dio al traste con una actuación magistral que tenía todos los visos de culminar en victoria.
A pesar del infortunio, y del mazazo anímico que ello supuso, los ánimos de Kubica no decayeron. Y mucho menos las ofertas. Aunque fue tentado a lo largo del invierno tanto por Citroën como por M-Sport, ha decidido apostar por la misma carta que hasta ahora y alcanzar un acuerdo con la marca del doble chevrón para subirse a uno de sus potentes y casi neófitos DS3 RRC.
En su caso, a una unidad especial a la que se ha acoplado -con el beneplácito de la FIA- un sistema de cambio hidráulico a la izquierda del volante (homologado, asimismo, para el Ford Fiesta RRC de M-Sport), teniendo en cuenta las limitaciones de movimiento de la mano derecha del polaco.
Kubica debutará con la montura francesa en seguida, dentro de tan solo dos semanas. ¿Dónde? Ni más ni menos que en nuestro país, en el Rallye Islas Canarias, ante la flor y nata del Campeonato de Europa y, por supuesto, la atenta mirada de la entendida afición canaria.
Poco después, a mediados de abril, iniciará en Portugal su andadura mundialista dentro de la categoría WRC2, el principal frente que acometerá este año, donde tiene previsto completar un programa de siete pruebas que alternará con alguna otra incursión en el campeonato continental.
Así las cosas, dos años después de su fatídico accidente en Italia que hizo temer incluso por su vida, Kubica acaba de consumar su reconversión (¿definitiva?) a los rallyes. A partir de ahora, tendremos que guardar sus éxitos en el Gran Circo en un rincón especial de la memoria y empezar a acostumbrarnos a verlo de costado con su DS3 RRC en los tramos de cualquier rallye del calendario internacional. Te esperamos en Gran Canaria, Robert.