En los test celebrados esta semana en el Circuito Ricardo Tormo de Cheste Lewis Hamilton y Jenson Button no pudieron medirse frente a sus rivales al volante del que será su monoplaza esta temporada. Tuvieron que utilizar el del año pasado. Pero su arma para 2011 ya está aquí.
Esta mañana en la capital alemana, concretamente en la Potsdamer Platz, donde se entregan los osos de oro del Festival de Cine de Berlín, una gran multitud se había congregado para asistit, no al rodaje de una película, sino al nacimiento del McLaren MP4-26. Los mecánicos han remolcado el chasis sin prisas, ya habrá tiempo para estresarse en los veinte Grandes Premios que formarán la temporada. A continuación han comenzado a montar las aletas, el morro, los neumáticos... Después han aparecido en escena entre una salva de aplausos los dos pilotos, Lewis Hamilton y Jenson Button, que han sido los encargados de culminar la cadena de montaje, todo muy alemán, colocando el volante en la columna de dirección, un gesto muy gráfico que simboliza a ellos como los verdaderos encargados de materializar sobre la pista, con el cronómetro como aliado, el extenuante trabajo físico y mental que desarrollan miles de personas para poner el monoplaza sobre el asfalto.
El MP4-26 es un verdadero milagro de la técnica. Sus bellas y estilizadas líneas, los portones en forma de trapecio, parecen haber sido trazadas por un dibujante que pretendía diseñar una máquina capaz de mimetizarse con el viento. Es la nueva flecha de plata, el coche que debe permitir a McLaren y a sus pilotos volver a conseguir un título que llevan esperando reeditar dos años.
El motor del recién llegado comenzará a revolucionarse la próxima semana en los test que se celebrarán en Jerez con un nuevo sistema de escapes, el que promete ser el tema tabú de 2011. Allí la flecha se verá las caras con los que deben ser sus rivales este año, un cavallino que huele a leyenda y dos vacunos muy enérgicos con los que ya se batió en 2010. Esta vez McLaren espera dar en el centro de la diana.