La Scuderia Ferrari ha desvelado, al fin, la decoración especial que llevarán Lewis Hamilton y Charles Leclerc de cara a esta edición del Gran Premio de Italia. En Monza, el Templo de la Velocidad, tanto los monos que llevarán como la decoración utilizada será una referencia al 7 veces campeón mundial Michael Schumacher, destacándose las 7 estrellas de sus títulos mundiales que llevaba en su casco.
Schumacher se convirtió no sólo en el piloto líder y un campeón del mundo, sino en el hombre que lideró el renacimiento de Ferrari en su mejor época. Llegó en 1996 y, tras varios años en los que disputó el título hasta el final, logró nada menos que cinco títulos consecutivos, gracias a aquella unión mágica con Jean Todt, Ross Brawn y Rory Byrne.
Fue hace 30 años cuando logró aquella 1º victoria vestido de rojo en Monza con aquel F310 - un coche que le dio tres victorias, pero a lo largo del año no era rival ni en velocidad ni en fiabilidad contra los Williams-Renault FW18. La decoración de los SF-26 se completa no tanto con una reedición a lo F310 pero sí a Schumacher en sí, con el borde de las llantas de color dorado.

Las 7 estrellas aparecen en el morro, junto con el logo de Ferrari - que no de la Scuderia, curiosamente - para conmemorar al ‘Kaiser’ para la carrera de casa del equipo. También los dorsales son especiales, aunque se trata de hacer omisión en todo momento a Marlboro, quien fuera sponsor principal de equipo en aquellos años gloriosos para los de Maranello.
Hamilton llega a esta carrera empatado a puntos con George Russell, siendo ambos los principales rivales por el título de Andrea Kimi Antonelli. El italiano de Mercedes no solo vuelve a su carrera de casa, sino al lugar donde participó oficialmente en una sesión de entrenamientos libres hace ya dos años. En aquella ocasión mandó el Mercedes de Hamilton contra el muro en la Parabólica, pero antes de ello consiguió mandar señales de lo que cabía esperar de este talento generacional.
Una carrera muy vigilada no sólo por la especial importancia para los Tifosi. También lo es por ver cómo se comportarán (o cuánto sufrirán) estos nuevos motores que lucharán para no hacer demasiado clipping y quedarse sin el fuelle de la parte eléctrica en las larguísimas rectas de Monza. Por tanto, recargar en cada centímetro de la pista y en cada frenada será clave… aunque tendrá muy poco que ver con lo que se espera de una carrera de Fórmula 1 en el Templo de la Velocidad.