La temporada 13 marca la llegada de los Gen4, más potentes y agresivos que nunca, además de añadir tracción a las cuatro ruedas a los monoplazas de Fórmula E de manera permanente. Y, para ello, Citroën Racing ha reforzado la identidad a través de la decoración que utilizarán, con el doble chevrón siendo el protagonista de la nueva decoración.
La implicación de la marca gala en la competición evoca de inmediato sus épocas de mayor dominio en el automovilismo internacional, desde la hegemonía del ZX en el Rally-Raid hasta la era dorada en el Campeonato Mundial de Rallyes con los Xsara WRC y C4 WRC bajo la dirección de Guy Fréquelin. Sin embargo, en el automovilismo moderno electrificado, la transferencia técnica entre la pista y el producto de serie ya no pasa por homologaciones mecánicas directas, sino por la gestión del software y la construcción de la identidad de marca. En este sentido, la nueva librea ha sido diseñada por el propio equipo de diseño de coches de calle liderado por Pierre Leclercq, buscando un vínculo estético directo entre los vehículos de producción y la alta competición.
Citroën Racing ha aplicado un enfoque paramétrico al diseño del degradado de los chevrones en azul, blanco y rojo, optimizando las transiciones entre tonalidades para reducir al mínimo el número de capas de vinilo sobre la fibra de carbono. Jean-Eric Vergne y Nick Cassidy continúan como pilotos en esta nueva generación. Ahora bien, el movimiento más importante después de lo sucedido meses atrás es el nombramiento de Beth Paretta como Team Principal, tras haber ejercido como directora general durante la temporada pasada. Su historial incluye además la fundación de Paretta Autosport en las 500 Millas de Indianápolis de 2021 —con más del 65 % de plantilla femenina— y la vicepresidencia deportiva de la propia Fórmula E.
La escudería ha integrado a Frédéric Espinos como director de competición y segundo al mando del equipo. Espinos, una figura de dilatada trayectoria en el campeonato con paso por la FIA, ejerció durante varias temporadas como director deportivo de la Fórmula E antes de dar el salto al equipo ABT (posteriormente Lola Yamaha ABT), donde actuó como pieza clave en la gestión operativa durante cuatro campañas.
Esta reestructuración organizativa responde también a las exigencias del consorcio Stellantis por rentabilizar el retorno de inversión en sus programas deportivos. En un contexto industrial europeo marcado por la desaceleración de la demanda de vehículos eléctricos a batería y la intensa competencia de los fabricantes asiáticos, la Fórmula E actúa como un laboratorio de pruebas crítico para validar soluciones de software. Para alcanzar a rivales punteros como Porsche o Jaguar, la clave residirá en la capacidad de la nueva cúpula para ejecutar fines de semana sin fisuras estratégicas ni fallos de fiabilidad.