La noche italiana les había señalado a ellos como favoritos. Pero ni Loix ni Mikkelsen... El que a la postre alcanzó la victoria en las montañas de la Liguria fue Thierry Neuville, que, después de que el cronómetro le diese la espalda en Hungría -se quedó a ocho décimas del vencedor, Jan Kopecký-, haciéndole desempeñar el papel de derrotado, hizo las paces con el reloj, volvió a sonreír a Kronos, nada menos que en el Rallye de Sanremo...
Después de la velada del día anterior, los cuarenta y cuatro kilómetros entre la oscuridad del último tramo del viernes habían dejado en cabeza a Loix, seguido muy de cerca -a 2"7- por Mikkelsen y a algo más de quince segundos por su compatriota Neuville. Pero en el primer tramo del sábado el piloto de Skoda-UK, que marcaba el segundo mejor crono a espaldas de Thierry, retomaba la primera posición, robándole a Loix el liderato que había conquistado unas horas antes con la Luna como testigo. Neuville volvía a marcar el scratch en la segunda especial, pero en la tercera Loix le superaba por 0"8 y volvía a coger el timón del rallye por una ventaja de 2"5 sobre Mikkelsen, que llevaba a Neuville a sólo 1"9. A tres tramos del final un comensal más quería meter la cuchara en el puchero...
Pero la comida se le atragantaba a uno de los tres pilotos que se había sentado a la mesa, precisamente al más veterano de todos ellos. Camino de la victoria, con un manojo de boletos para la rifa del campeonato esperándole al final del camino, Freddy Loix sucumbía ante sus dos imberbes perseguidores: cometía un error en el antepenúltimo tramo, chocaba contra una pared de piedra y su coche se quedaba atravesado bloqueando el tramo. Despedida casi segura del título para Fast Freddy... Mikkelsen, que venía encendido después de hacer un trompo nada más tomar la salida, nervios a flor de piel, se encontraba al Fabia S2000 de su rival en mitad de la carretera y tenía que parar. Los comisarios decidían neutralizar el tramo tras el paso de los primeros vehículos. En ese momento el rubio noruego de Skoda-UK ya sabía que su rival con el que se iba a tener que ver las caras en los kilómetros finales no era de su misma fábrica. Toda la responsabilidad de la marcha checa sobre sus hombros...
Efectivamente, a dos tramos para la conclusión la victoria se convirtió en un mano a mano entre dos jóvenes promesas, dos pilotos, cuyos rostros denotan la huella aún próxima de la adolescencia, que están empezando a congratular con resultados la confianza que sus equipos han depositado en ellos: Thierry Neuville y Andreas Mikkelsen.
Hasta la fecha ninguno de los dos había conocido la cara bonita de los duelos, ambos habían sucumbido en sus respectivos encuentros frontales con dos pilotos ya consagrados, Juho Hänninen y Jan Kopecký. Cuestión de veteranía. Pero en Sanremo el destino dejó el factor de la edad en un segundo plano y otorgar a uno de esos muchachos la oportunidad de brillar en un rallye mítico como Sanremo. Los dos luchaban en pos de objetivos diferentes -Neuville por conseguir su segunda victoria y Mikkelsen por estrenar de una vez por todas su casillero-, que, sin embargo, confluían en un mismo final. Pero, llegados a ese punto, sólo vimos crecer un palmarés.
Y es que Neuville no dio opción. Estuvo brillante, definitorio, escaló al liderato a la primera oportunidad marcando el scratch en el penúltimo tramo, salió al decisivo con sólo tres décimas a su favor, un apoyo moral demasiado peregrino, casi más una presión, una exigencia de defensa, que una ayuda psicológica; pero no falló, aguantó el ritmo, mantuvo la concentración, se reafirmó como el más rápido en la última especial para sentenciar una brillante victoria que dejaba en el banquillo de los derrotados a Mikkelsen, que, una vez más, no supo mostrarse resolutivo en los momentos que así lo requerían...
Por tanto, la novena cita del IRC significó el segundo triunfo de la temporada para Thierry Neuville, un piloto que, a sus veintitrés primaveras, ya puede presumir ante las chicas de haber sido capaz de ganar el Tour de Corse, la pasada primavera, y el Rallye de Sanremo, en los primeros suspiros del otoño, rallyes que emanan leyenda, dos auténticos monumentos. Mañana, otro belga, Philippe Gilbert intentará ganar el Mundial de Ciclismo en ruta en Copenhague. De momento, un joven compatriota suyo ya ha inmortalizado su nombre en dos 'clásicas'...
Clasificación Final Rallye de Sanremo 2011:
1º- Thierry Neuville (Peugeot 207 S2000)
2º- Andreas Mikkelsen (Skoda Fabia S2000 EVO-2) +1"5
3º- Bryan Bouffier (Peugeot 207 S2000) +16"0
4º- Jan Kopecký (Skoda Fabia S2000 EVO-2) +1´09"1
5º- Bruno Magalhaes (Peugeot 207 S2000) +1´26"0
6º- Alessandro Perico (Peugeot 207 S2000) +3´47"8
7º- Umberto Scandola (Ford Fiesta S2000) +4´05"9
8º- Pierre Campana (Peugeot 207 S2000) +4´28"0
9º- Toni Gardemeister (Skoda Fabia S2000 EVO-2) +5´24"1
10º- Giandomenico Basso (Proton Satria Neo S2000) +7´26"9