La mala suerte ha vuelto a cebarse con alguien que no lo merece. Robert Kubica tuvo que asistir en la última jornada del Rallye du Var, compungido e impotente, al abominable espectáculo de ver cómo su Citroën C4 WRC convertido en pira ardía pasto del fuego.
El polaco dominó con autoridad la última cita del Nacional Francés, la prueba de mayor envergadura, junto al Rallye San Martino di Castrozza del certamen italiano, que ha disputado desde que volvió a subirse a un vehículo de competición el pasado mes de septiembre.
Kubica, líder indiscutible del Rallye du Var, acariciaba ya la victoria cuando, en el penúltimo tramo del recorrido, un error de su copiloto, Emmanuel Inglesi, a la hora de cantar una nota, hizo que el coche pilotado por el polaco se saliese de la carretera en una curva a izquierdas, estrellándose contra un árbol.
Por fortuna, los dos ocupantes resultaron ilesos del accidente. Pero el vehículo, un potente C4 WRC que había estrenado Kubica el pasado fin de semana en el Rallye di Como, quedó totalmente calcinado a causa del incendio que nació a resultas del impacto. Ánimo, Robert.