Bouffier y Delecour, con la nieve como aliada

Los dos franceses han acertado con la monta de gomas para el

Bouffier y Delecour, con la nieve como aliada

Nacho Villar

Fotos: IRCSeries

Todo parecía estabilizado en el Rallye Montecarlo cuando el mediodía comenzaba a despuntar en las montañas francesas. El frío arreciaba, Petter Solberg apretaba a fondo el acelerador de su Peugeot 207 S2000 intentando buscarle las cosquillas al líder... pero ni la nieve hacía acto de presencia, ni Hänninen daba síntomas de inmutarse lo más mínimo. Al término del primer bucle, después de superar dos especiales con más de una veintena de kilómetros cada una, el finlandés seguía mandando; aventajaba a Solberg, que pasaba a Loix, en más de cincuenta segundos, parecía obcecado en convertir la centenaria edición del "rally" por antonomasia en una partida de cartas en la que sólo él llevaba la mejor mano.

Pero los más viejos del lugar saben que el crudo invierno puede cambiar las condiciones de las carreteras del "Monte" en cualquier momento a merced de los caprichos del termómetro y la climatología. Y de veras así ha ocurrido. Si por la mañana la nieve aparecía tímidamente en las cunetas de Saint Jean en Royans y del Col de Gaudissart, por la tarde el blanco elemento ha caído de forma copiosa, coloreando todas las carreteras como en una bonita estampa invernal. A partir de entonces la elección de neumáticos se ha convertido en una lotería. El bombo ha empezado a girar y los pilotos de casa se han quedado con todas las papeletas.

La experiencia de Delecour, acostumbrado a desafiar al frío, al sueño, a la noche y al hielo en los Montecarlo de los noventa, le ha hecho apostar por las ruedas con clavos. Bryan Bouffier no ha arriesgado tanto, se ha conformado con calzar un par de neumáticos claveteados. Y a ambos les ha salido la jugada a las mil maravillas.

En el primer tramo del segundo bucle Bouffier marcaba el scratch 17"6 por delante de Delecour, y pasaba a encabezar la general seguido de Sarrazin. Pero el verdadero protagonismo se lo ha llevado la nieve del Col de Gaudissart. En este escenario ha sido el excéntrico piloto de Hazebrouck el que se ha llevado la palma, obteniendo una ventaja de más de medio minuto sobre el resto que le ha servido para escalar hasta la segunda posición de una atacada, dando a los demás una demostración como esos veteranos profesores que se empeñan aleccionar a los recién llegados.

Por detrás el cronómetro ha hecho de las suyas haciendo una criba ha sido tremenda. Tan solo Loix y Wilks, que calzaban neumáticos de invierno, pero sin clavos, han logrado salvar los muebles y perder "sólo" un minuto con el dúo de cabeza. Pero tras ellos Sarrazin, y sobre todo Solberg y Hänninen, con gomas intermedias, han perdido un mundo después de que la nieve se haya cruzado en su camino hacia el triunfo.

Ahora el protagonismo lo tiene Bouffier, que posee medio minuto de ventaja sobre Delecour antes de la última etapa. Dos galos, dos Campeones de Francia, dos formas de entender el pilotaje, se jugarán mañana la gloria en la noche del Turini. El final soñado para el centenario del Montecarlo.