Mucho han cambiado las formulas de promoción en los últimos años. Antaño, estos campeonatos que a menudo tenían suculentos premios en mecánico se creaban con el único fin de ser económicos al tiempo que servía de aprendizaje para los pilotos.
Y es que una formula de promoción siempre se ha tratado de eso, de aprender. Algo que no ha cambiado, es la existencia de dos perfiles de pilotos. El primero, posee el presupuesto suficiente para cumplir su objetivo, generalmente, llegar a la Formula 1, por lo que únicamente se deben centrar en mejorar día a día. El segundo, debe convencer a patrocinadores, buscarlos debajo de las piedras o llamar la atención lo máximo posible para entrar bajo el amparo de alguna marca o fabricante.
Pero la FIA no ha parado de regular constantemente, absolutamente todo, hasta tener como resultado muy pocos campeonatos, extremadamente caros, con los test muy limitados, sin apenas minutos en pista, y por tanto convirtiendo las formulas de promoción en una carrera por obtener la ansiada Super Licencia que da acceso a pilotar un Formula 1.
Para una serie de pilotos, aprender es secundario, y el ganar se ha vuelto el gran objetivo, lo que puede llevar ligado maniobras poco agradables, al igual que el ansia de ciertos equipos con aura de dominadores que no llevan muy bien el hecho de que puedan ser derrotados por otra escuadra. Recordamos que la FIA solo te considera apto para estar presente en Formula 1 si consigues 40 puntos de Super Licencia en un periodo de 3 años. Ganar el campeonato FIA Formula 3 te otorga esos 40 puntos, al igual que ser subcampeón en GP2. Ganar un campeonato de Formula 4, siendo indiferente el nivel del mismo, da 10 puntos. Con este criterio, Max Verstappen no sería apto para pilotar en Formula 1. Tampoco lo sería el Rookie del año, Pascal Werhlein, que aunque ha sido capaz de llevar a un Manor a los puntos y arrollar a su compañero de equipo, los señores de la FIA no creen que esté preparado.
Estos dos ejemplos son suficiente para ver la inutilidad del sistema de puntos de la Super Licencia. De hecho, ya pesan sobre él varias modificaciones incluso antes de entrar en vigor. Tantas, que es posible que los puntos puestos anteriormente sean diferentes. No lo sé y en estos momentos no me importa mucho, pues será abolido el día que a la Formula 1 le interese que un piloto compita y éste no tenga la Superlicencia, exactamente como ha ocurrido siempre. Mientras tanto, una serie de pilotos tendrá que luchar un tiempo, no se sabe cuánto, con este sistema.
Y esto nos lleva al principio del artículo. Se trata de demostrar tu calidad. Pero aquí se demuestra pagando los servicios del mejor equipo, que a su vez copará una gran parte de la parrilla lo que nos asegurará un trato preferencial y una buena ayuda en caso de necesitarla. El equipo Prema adquirió una estructura en GP2. Nunca se dijo oficialmente, pero todos daban por hecho que se había comprado para la aventura de Lance Stroll por dicha categoría. Sin embargo, el piloto decidió quedarse en Formula 3. Al canadiense le quedaba poco que demostrar sobre un vehículo sobre el que nadie es capaz de contar cuantos kilómetros de test ha realizado, pero el repetir en la categoría tenía numerosas ventajas. No solo domina el coche de arriba abajo, sino que, curiosamente gracias a las últimas normas de la FIA, la parrilla ha disminuido tanto en calidad como en número, facilitando una posible victoria, y con ello la SuperLicencia. No son pocos los que piensan que Lance Stroll pasará a ser piloto titular de Williams F1 en el mismo instante en que consiga dicha licencia, y las maniobras del equipo británico invitan a pensar en ello.
Así pues, comenzó la temporada de la peor forma posible. Primera carrera del año en Paul Ricard, y Nick Cassidy, su compañero en Prema, toma la delantera. Poco después, el neozelandés levanta el pie para ser superado por Lance, que ganaba así su primera prueba del año. Solo una carrera bastó para sacar a relucir las miserias de este sistema de Super Licencia. Pero nadie hizo nada, no hubo reacciones. La FIA es capaz de regular y legislar por la más estúpida de las cosas, pero también es experta en mirar hacia otro lado.
Desafortunadamente, este pasado fin de semana hemos visto una repetición de la jugada, esta vez en el ADAC Formel 4, y de nuevo con el equipo Prema como protagonista. Mick Schumacher se juega el título con el australiano Joey Mawson. Aunque Mick ganó la primera prueba del fin de semana, en la segunda cometió una torpeza, pues tocó ligeramente a Mawson tratando de adelantarlo. El toque fue tan ligero que Mawson solo perdió posición con el propio Mick. Maniobra que probablemente hubiera quedado en nada si el alemán hubiera devuelto la posición, pero no lo hizo y tuvo que cumplir un paso por boxes que le dejó sin puntos. Llegada la tercera carrera del fin de semana, Mick realizó una fantástica remontada donde no es fácil avanzar posiciones sin sufrir daños. Schumacher entró en la última curva en tercera posición, pero pasó por meta segundo.

El perjudicado, su compañero de equipo, el joven estonio Juri Vips, al que le obligaron dejarse pasar para que Mick sumara tres puntos más, ignorando las pretensiones de Vips en la clasificación general y alterando con ello las posiciones del podio. Y todo, para llegar a las dos últimas citas del año, seis carreras restantes, con solo una desventaja de 48 puntos. Es decir, una maniobra que con casi toda seguridad, no cambiará nada, pero que este domingo amargó una fiesta.
Mick Schumacher subió al podio con la cabeza baja, cogiendo un trofeo que no se había ganado. Juri Vips era incapaz de ocultar su cabreo. El Estonio disfrutó de su tercer podio en la categoría como si de un abandono se tratase, y ni el trofeo de ganador rookie consiguió calmarle. Vips salió del podio a toda prisa incluso antes de las fotos oficiales, sin descorchar el espumoso, mientras Mick trataba de actuar con normalidad y el ganador, Thomas Preining tenía una deslucida celebración a solas con el miembro de Lechner Racing que le acompañó en el podio.
Y de nuevo al comienzo. Estúpidas órdenes de equipo en una categoría donde los pilotos únicamente deberían estar preocupados por aprender, provocadas por una estúpida legislación de la FIA que para más INRI, estará abolida o altamente modificada cuando esta hornada de pilotos llegue a Formula 1 y que provocó que una fiesta, pues la carrera fue verdaderamente espectacular, quedara en un total drama, con celebración abortada y con un público al que no le gustó lo que acababa de ver.