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Sébastien Ogier estaba sorprendiendo a propios y a extraños con su manera de pilotar el Skoda Fabia S2000 de Volkswagen. El chico de Gap finalizó la primera etapa en cuarto lugar, en la que llegó a marcar el tercer mejor crono en la primera pasada por Burzet. Y el jueves salió decidido a conservar esa posición.
En el primer bucle, aunque no pudo mantener a raya a Hirvonen, sí logró aguantar el tipo ante el Ford Fiesta RS WRC de Novikov. El joven ruso le adelantó, pero Ogier le devolvió la jugada en la útima especial de la mañana, donde marcó cuarto scratch.
Sin embargo, por la tarde, el suelo se fue secando y la superioridad mecánica del WRC pilotado por el segundo integrante del equipo satélite de Ford puso tierra de por medio. Ogier ya no se jugaba nada; estaba a más de medio minuto de Novikov antes del último tramo del día. Pero, entonces, cometió un error. En una curva muy rápida a izquierdas el francés cortó demasiado por la cuneta, perdió el control del coche e impactó con la barrera lateral de la carretera a gran velocidad.
Afortunadamente, ninguno de los ocupantes sufrió daños graves. Sólo el copiloto, Julien Ingrassia, se quejaba del brazo derecho. Pero ahí se terminó la gran actuación que estaba protagonizando el chico de Gap.