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Meeke le había vencido con claridad la noche del sábado, sin que él pudiera hacer nada por evitarlo. Pero Solberg se desquitó al día siguiente, el domingo, y lo hizo de la mejor manera posible: ganando el Memorial Bettega en su despedida del Citroën DS3 WRC.
Aunque en su camino hacia la victoria debió lidiar con un rival inesperado que demostró saber ir rápido no sólo sobre dos ruedas, sino también con un volante entre las manos. Y es que Andrea Dovizioso, Campeón del Mundo de 125 cc en 2004, y actual piloto de Honda-HRT en MotoGP, le puso las cosas muy difíciles al bueno de Petter; tanto que fueron necesarias dos finales extra para resolver el nombre del Campeón.
Ambos accedieron a la manga decisiva al haber marcado los tiempos más rápidos por vuelta, ya que las semifinales con Meeke y Latvala fueron tan igualadas -un triunfo para cada uno- que hubo que recurrir a esa regla para decidir el nombre de los finalistas.
Solberg pinchó en uno de los enfrentamientos, Dovizioso le puso contra las cuerdas, obligándole a dar lo mejor de sí... Y, finalmente, lo dio, y fue el noruego el que acabó ganando el Memorial Bettega, ante miles de espectadores, en la escenografía de uno de esos espectáculos de masas que tanto le gustan, para poner así el broche más dorado posible a su andadura con el Citroën DS3 WRC.