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No está siendo este un año fácil para Prodrive. La empresa británica se vio sometida a grandes tensiones a finales de 2011 y comienzos de 2012, entre otras cosas por sus desmanes y tropelías, que acabaron costándole la pérdida de los derechos de representación oficial de MINI en el WRC, a pesar de haber sido uno de los grandes artífices del regreso de la marca anglo-alemana al Mundial de Rallyes.
La ruptura con el Grupo BMW obligó a los ingleses a seguir presentes en el campeonato por su cuenta y riesgo, como equipo privado, para poder cumplir los compromisos adquiridos. Como el presupuesto no les alcanzaba para mantener a Kris Meeke dentro de la estructura, decidieron alinear una sola unidad en manos de su único piloto oficial este año, Dani Sordo, y poner en alquiler la que había pilotado el pelirrojo norirlandés en seis pruebas la temporada anterior.
Aunque la fórmula les funcionó al principio, el equipo a cuyo frente colocó David Richards a su tocayo Wilcock, se mostró incapaz de lograr la financiación necesaria para cumplir el programa completo que habían planteado en el inicio del proyecto, ni siquiera los diez rallyes que le prometieron a Sordo a comienzos de año, quedándose finalmente en tan solo siete participaciones (incluyendo, incomprensiblemente, el rallye más costoso de todos, Nueva Zelanda), como se preveía desde hace meses.
Pero, a pesar de los pesares, de los disgustos, de los sudores… parece que el constructor de Banbury está decidido a seguir dando guerra en el Mundial.
Aunque se plantearon marcharse al IRC con los MINI Súper Producción –por eso, para acelerar su decisión, los organizadores del campeonato permitieron coger puntos a Sordo en el Tour de Corse, a pesar de que Prodrive no estuviese inscrito como constructor, condición indispensable para que los S2000 con motor 1.6 turbo y brida de 30mm puedan puntuar este año en el IRC-, nada se ha vuelto a saber de ese hipotético programa. Y, a día de hoy, todo hace indicar que la principal prioridad del equipo vuelve a ser el WRC.
Así lo ha dado a conocer el que se está convirtiendo en una suerte de secretario general de Prodrive, hablando en clave política: Richard Taylor. El inglés ha dicho que, aunque esta temporada no lo hayan logrado, ya están trabajando para el año que viene con el objetivo de reunir las condiciones necesarias para poder participar en todos los rallyes del Mundial.
Taylor también ha reconocido que van a estudiar la posibilidad de inscribirse, incluso, como constructores –aunque la FIA, con el beneplácito de las demás marcas, les permitió hacerlo en Montecarlo bajo el sello de MINI, a pesar de no contar con el presupuesto necesario para participar en todos los rallyes, requisito que establece el reglamento para poder figurar como fabricante; Prodrive desapareció de la general de constructores cuando el Grupo BMW le quitó los derechos de representación para dárselos a Motorsport Italia-… Buenos propósitos, sin duda. A la tercera va la vencida, dicen. Ánimo, guys.