No es que haya decidido cambiar de especialidad. Nada más lejos de la realidad. No al menos hasta que haya logrado colmar sus aspiraciones en los rallyes y, por supuesto, batir a su tocayo Loeb... Consciente de la necesidad de mejorar su pilotaje sobre asfalto -al igual que Hirvonen y Latvala- si quiere aspirar a ganar el Mundial este año -restan tres citas en esa superficie-, Sébastien Ogier ha estado rodando en Le Mans al volante de un monoplaza de la 'Auto Sport Academy', una escuela de conducción además de una fórmula de promoción puesta en marcha hace años por la Federación Francesa de Automovilismo (FFSA) con el fin de descubrir nuevos talentos galos de circuitos, de la que han salido pilotos como Sébastien Bourdais, Alexandre Premat o Franck Montagny.
"Se trata de un coche pequeño con un motor 1.6 creo, pero será una buena experiencia. Un monitor me instruirá allí y quizás ésto me sirva de ayuda para Alemania", ha dicho Ogier, que ya había visitado esa escuela de pilotos en anteriores ocasiones. El chico de Gap afrontará esta semana en Trier su primer encuentro directo sobre asfalto con Loeb desde que ambos militan en el mismo equipo. Otro reto más para el aspirante a Campeón.