La ciudad de Oxford, uno de los exponentes más claros de la tradición típicamente británica, ha sido el lugar escogido por una marca preñada de leyenda como es Mini para citarse de nuevo con la Historia. En la fábrica que el constructor anglo alemán tiene en la eterna ciudad universitaria, uno de los referentes en la trayectoria de la marca, ha sido presentado en sociedad bajo una nueva denominación el Mini John Cooper Works WRC: el nuevo primogénito, la esperanza de la familia, el coche que está designado a emular las gestas que lograra su 'abuelo' hace medio siglo en el Mundial de Rallyes.
Engalanado de rojo como manda la tradición de su árbol genealógico, blanco para el techo y los retrovisores, alerón y pasos de rueda en negro silueteados con los motivos de la bandera a cuadros -la que veía agitarse su antecesor, el Cooper S, cada vez que conseguía una victoria-, y el número 37 en sus puertas, dos cifras que vieron ganar a Paddy Hopkirk el Rallye de Montecarlo de 1964; la nueva promesa de Mini lucía flamante ante los cientos de flashes y cámaras que querían inmortalizarlo para el álbum familiar.
Dani Sordo y Kris Meeke, los encargados de fructificar sobre los tramos el soñado reencuentro con la Historia, contemplaban con ilusión su nueva máquina. David Richards, el visionario al que hace dos veranos se le ocurrió volver a llevar a Mini al Mundial de Rallyes cincuenta años después, explicaba satisfecho cómo empezó a gestarse el proyecto en Prodrive. Ian Robertson, responsable de márketing de BMW, rememoraba los primeros esbozos de una idea que ya se ha transfigurado en realidad.
Hoy ha sido el día grande, fiesta familiar, la jornada que ha visto materializarse el trabajo y el tiempo invertidos durante tantos meses. Pero el camino para llegar hasta aquí ha sido largo. No fue hasta finales de Septiembre, poco después del fichaje de Kris Meeke, cuando contemplamos por primera vez sobre un tramo, concretamente en Portugal, a ese Mini con motor de BMW Motorsport que Prodrive estaba desarrollando con la ayuda de Marcus Gronholm y Markko Martin. A primeros de Diciembre vimos rodando con el equipo en Cerdeña a Dani Sordo, cuyo fichaje, que ya era un secreto a voces, no se confirmó oficialmente hasta el día de Reyes. Unas semanas más tarde el equipo estuvo rodando con sus dos pilotos en tierras andaluzas. Después al sur de Francia, donde se incorporó a los test el portugués Armindo Araújo, junto al brasileño Daniel Oliveira uno de los pilotos que disputaría un programa mundialista con un Mini privado. En Marzo volvieron a hacer test en España, antes de que el nombre de Mini regresara al Mundial en el Rallye de Portugal con la versión S2000 del Countryman, que estrenó su palmarés el primer fin de semana de Abril en el Rallye Adriático... Y aún restan dos programas de pruebas adicionales en España y Gales para prepararse lo mejor posible de cara al debut.
Atrás quedan muchas semanas de apretada agenda que han tenido que transcurrir para que el Mini John Cooper Works WRC haya visto la luz. Su nombre rezuma historia por los cuatro costados. La hemeroteca le avala. A partir del 5 de Mayo en el Rallye de Cerdeña, Mini empezará a escribir una nueva página de su historia en el Mundial de Rallyes.