En M-Sport, por regla general, son buenos a la hora de concebir coches que sean competitivos al comienzo de su normativa. Lo hemos visto en rallyes, cuando comenzaron ganando en 2022 con el Ford Puma Rally1 en sus inicios híbridos, o el Ford Fiesta WRC con el que lograron ganar todo en 2017 y el título de pilotos y copilotos en 2018 para Sébastien Ogier y Julien Ingrassia.
También se ha visto en carreras de turismos y en rallycross, en este último caso con un Ford Focus RS WRX que desarrollaron apenas nueve meses para enfrentarse a Peugeot, Audi y Volkswagen. Después, lo habitual es que caigan atrás por cuestiones de presupuesto para desarrollo, como ha pasado frente a Toyota y Hyundai tanto con el Fiesta WRC como con el Puma Rally1.
De cara a la próxima era del WRC, de momento no vamos a ver un WRC27 de M-Sport. Todo apunta a que el equipo con sede en Cumbria comenzará esta nueva era corriendo con el Ford Fiesta Rally2, un coche que debutó en 2019 y ha ido recibiendo evoluciones, si bien sigue sin considerarse el más competitivo de su clase frente a rivales de Toyota, Skoda o los recién llegados Lancia.
"Sólo podríamos empezar en 2027 con el Ford Fiesta Rally2, no veo el escenario en el que desarrollemos un coche WRC27 esta temporada, más bien de cara a 2028. Porque en primer lugar, necesitamos saber cómo serán los detalles y futuros planes del promotor". declaró Richard Millener a Motorsport Aktuell.
"Nuestros Puma son más fuertes de lo que los resultados sugieren. Los Toyota son casi intocables, pero nuestra meta es luchar por posiciones contra los Hyundai, no importa en qué rally sea", añadió Millener.