Parece ser que la vida deportiva de Mikko Hirvonen se aleja paulatinamente de Citroën Racing. Según confirman diversos medios especializados de medio mundo, el piloto finlandés volverá a pilotar para M-Sport la próxima temporada (habiendo firmado ya un precontrato en estos momentos) tras dos cursos consecutivos defendiendo los colores de la casa de "los Chevrones".
Hirvonen no está cuajando, precisamente, su mejor año en el Mundial de Rallys. Tras una temporada en la que se mostró como el fiel escudero de Sebastién Loeb allá por el año 2011, y en la que conseguía su única victoria hasta la fecha con el DS3 WRC, 2012 se ha convertido en su Annus Horribilis particular. Sus resultados han sido muy poco notorios, en comparación con el resto de sus cursos en la élite, por lo que este motivo podría ser uno de los detonantes para su posible salida de Citroën Sport.
Otro punto a tener en cuenta es que Hirvonen, a día de hoy, mantiene una gran amistad con Malcom Wilson. La complicidad entre ambos, cuajada a fuego lento tras un ciclo muy fructífero para lo que parecía ser un matrimonio muy bien avenido, así lo atestigua. Además tendría una motivación extra, al competir con la escuadra que más satisfacciones le ha dado a nivel mundial. El finés conseguía con Ford nada menos que tres subcampeonatos que le permitieron la fama de ser la sombra de Loeb con diversas evoluciones de los Ford Focus y Fiesta, siendo considerado un piloto "de la casa" al igual que muy querido y valorado.
Independientemente, entre sus otros logros extracurriculares, se encuentra el haber sido el piloto que realizó el debut del Ford Fiesta S2000 (con una victoria en Montecarlo en los tiempos del IRC) así como de haber participado activamente en otros proyectos de M-Sport como en el desarrollo de su hermano mayor, el Fiesta RS WRC, en los albores de la nueva era de los motores 1.6T.