Durante las últimas semanas el mundo del WRC gira en torno a dos cosas: el futuro de Sébastien Ogier y que pasará con el Volkswagen Polo WRC 2017. Si bien este primero ya está casi resuelto (se podría confirmar en las próximas horas su fichaje por M-Sport), este segundo es toda una incógnita.
El bicampeón del mundo de Rallyes, Marcus Grönholm, estuvo realizando un test en Suecia con el prototipo alemán y al acabar publicó un mensaje muy inquietante: "El último test con el Volkswagen de 2017".
Los rumores apuntaban a que el coche sería homologado por estas fechas, sin saberse aún si alguien lo utilizaría la temporada que viene (se hablaba de que Red Bull podría hacerlo). Por otra parte muchos otros rumores decían que el coche nunca llegaría a competir, o al menos la temporada que viene, y que caería en el olvido como otro proyecto fallido por culpa del "diesel gate".
Durante las próximas semanas se podría conocer la resolución de este enigma, ¿es el fin del Volkswagen Polo WRC 2017, el coche que estaba llamado para coronar a Ogier pentacampeón, o es solo el principio de un nuevo proyecto?
Lo que sí es cierto es que después de todo el esfuerzo de Volkswagen, todos los test y tener ya el coche casi listo para competir, es una injusticia que nunca se mida contra los demás WRC de esta nueva generación.