Este pasado 2 de mayo muchos hemos recordado tanto a Henri Toivonen y Sergio Cresto como a Attilio Bettega, tres leyendas de Lancia que se fueron demasiado pronto. Dos de ellas con el Lancia Delta S4 en el Tour de Córcega, el fin de semana que marcó el final definitivo para el Grupo B, y Bettega un año antes con el Lancia 037 en la misma prueba.
A raíz de ello, el que fuera campeón mundial en 1981 y 4 veces ganador del Dakar Ari Vatanen ha recordado a Toivonen. Ambos fueron compañeros de equipo cuando coincidieron en Opel, antes de que el talento de Toivonen empezase realmente a brillar. A través de sus espacios en redes sociales, Vatanen ha querido recordar a su compatriota, el que hubiera seguido sus pasos - Vatanen, recordemos, fue el primer campeón mundial de rallies de origen finés, antes de que llegasen Juha Kankkunen, Timo Salonen, Tommi Mäkinen, Marcus Grönholm o Kalle Rovanperä, además del resto de ‘finlandeses voladores’ que nunca fueron campeones del mundo.
“La estrella se nos fue antes de alcanzar su cénit. Henri tenía un gran talento en circuitos, pero su padre Pauli (ganador del Rallye de Monte-Carlo en 1966) le aconsejó cambiarse a los rallies porque en aquellos días se consideraba más seguro. Henri era cálido, educado y carismático. Apretaba las manos firmemente, me caía muy bien.”
“Henri era un artista en la vida y en los rallies. Cuando tenía su día bueno estaba en otro planeta. Era intocable. Lo sé, estuvimos juntos en el equipo Opel. Nunca supo lo rápido que era en realidad. Era una estrella fugaz que se convirtió en una estrella en el cielo”, escribió Vatanen.
Si bien los tres de Lancia serán siempre recordados, la pérdida de Toivonen será una especialmente dolorosa para el mundo de los rallies. Similar en muchos aspectos a la de Ayrton Senna en Fórmula 1, precedida por la desaparición de Roland Ratzenberger - y que, casualmente ha sido la fecha de la muerte de otro piloto de la parrilla de aquellos años, pues Alessandro Zanardi falleció el pasado 1 de mayo a sus 59 años.