Yazeed Al-Rajhi, natural de Arabia Saudí, de 33 años y con una cuenta corriente con la que se podía permitir hacer lo que quisiera. Sin embargo, al saudí le gusta el motor, y no es que se le dé realmente mal. Habitual de los Rallye, Yazeed ha sorprendido a propios y extraños en su primera participación en el Rally Dakar.
El debut de Al-Rajhi llegó con retraso. Con todo preparado para debutar en 2014, sufrió una terrible sanción. Participaba en una prueba de cross-country a bordo de uno de los Hummer que había comprado a Robby Gordon, con los que el norteamericano participó en el Dakar y que también pilotó Nasser Al-Attiyah. En esta prueba, no midió bien uno de los saltos, y la caída fue excesivamente agresiva, provocándole una fuerte lesión en la espalda que le mantuvo mucho tiempo alejado de un coche.

Al-Rajhi ha probado todo tipo de vehículos, Buggy de dos ruedas motrices, e incluso el coche estrella del Dakar, el Mini de X-Raid. Sin embargo, se decidió finalmente por una de las Toyota Hilux preparadas por los belgas de Overdrive. Y su rendimiento ha sido excepcional. Junto al ruso Vladimir Vasilyev, y quizás junto al holandés Ten Brinke, ha sido la revelación del Rally.
Comenzó el Dakar con calma, marcando un vigésimo puesto en la primera etapa, que a la postre sería su peor resultado. Desde entonces, consiguió colocarse en los puestos de cabeza de las etapas, apunto de llevarse su primera victoria en la etapa cinco, una victoria que finalmente la arrebató Vladimir. Afianzado en la tercera posición de la general desde la cuarta etapa, consiguió su primera victoria en la octava etapa, que es, hasta la fecha, la única victoria que no ha caído en manos del equipo X-Raid. Al-Rajhi no solo sorprendió por su agresividad, que la tiene, ni por su dominio al afrontar las dundas, sorprendió por su constancia y los pocos errores cometidos. Acompañado por Timo Gottschalk, ex de Carlos Sainz y ganador del Dakar con Nasser Al-Attiyah en 2011, se han mostrado como una de las parejas a batir.
Al-Rajhi se postuló, junto a De Villiers, como los únicos capaces de arrebatarle el triunfo del Dakar a Nasser Al-Attiyah, pero todo se torció en la etapa 11, entre Salta y Termas de Río Hondo, una especial corta, sin mucho problema. Desafortunadamente, el equipo Overdrive detectó los problemas en el motor de Yazeed, y aunque el saudí intentó tomar la salida de la etapa, los problemas se acrecentaron en el enlace, viéndose forzado a poner punto y final a esta aventura antes de tomar la salida.

El Dakar 2015 acabó para Al-Rajhi cuando rozaba un podio, algo realmente increíble para un debutante, y algo especialmente destacable para un equipo sin apoyo directo de fábrica. Sin embargo, aunque a la primera no haya podido ser, no hay ninguna duda de que Al-Rajhi será uno de los pilotos favoritos en las próximas ediciones del Dakar.