A nadie se le escapa que Enrique Gª Ojeda es el rival a batir en el Rallye Cantabria-Infinita, no obstante lo ha ganado en cinco ocasiones y se maneja como nadie por las resbaladizas carreteras de su 'tierruca'. Este año, el piloto corraliego, al volante de un Ford Fiesta R2 de Nupel, no disponía de una montura con la que poder optar a la victoria; pero en los tramos de casa Ojeda firmó probablemente una de las mejores actuaciones de su carrera deportiva.
A bordo del pequeño Fiesta, 'Kike' dio lo mejor de sí mismo en una suerte de desafío para demostrarse así mismo hasta dónde podía llegar. El cántabro superó bajo la intensa lluvia a vehículos de tracción total, se colocó sexto una vez superada la primera mitad del recorrido, y por la tarde aprovechó que los tramos estaban más secos para marcar el cuarto mejor tiempo en los tres últimos tramos, adelantar en la general al Mitsubishi EVO X de España y llegar a la línea de meta en cuarta posición a menos de dos minutos del Peugeot 306 Kit-Car de Víctor Senra. Sencillamente impresionante.
Ojeda acababa el rallye visiblemente satisfecho, consciente de la proeza que había realizado; declaraba haberse divertido mucho y haber corrido al límite desde el principio, y reconocía que estaba "seguro de que hubiera podido luchar por la victoria si hubiera tenido un coche más potente", y que se sentía "el ganador moral del rallye". No es una muestra de vanidad, es que realmente lo fue.